Llega sin duda esta semana uno de los capítulos más sólidos de la temporada tanto en acción como en argumento. Aquí tenéis la crítica de Rick Y Morty 3×03.
Continúa la temporada fuerte para Mauricio y el Yayo sin duda. Si bien el primer episodio ha sido por ahora el mejor de la temporada, este no se queda corto. La espera ha terminado para los amantes de los científicos y los encurtidos, porque aquí llega Rick Pepinillo. Vamos a ver como se desenvuelve el científico fuera de su cuerpo en la crítica de Rick y Morty 3×03.
¿Sueñan los pepinillos con ovejas en vinagre?
El capítulo comienza con una gran revelación que a estas alturas nadie puede considerar sorprendente: Rick se ha transformado en pepinillo. Quiero que sepáis que el por qué de esta transformación se debe a la razón más infantil y egoísta que podáis imaginar. Digno del «bueno» de Rick sin duda. Pero lo que quiero argumentar en esta ocasión es algo que me ha alegrado ver por fin. No solo este episodio muestra la acción más frenética y maravillosa, sino que también le calla la boca por fin a Rick. Pero primero vayamos a lo importante: el aspecto psicológico del científico.
Mucha gente idolatra el comportamiento nihilista de este genio alcohólico. Este episodio, sin embargo, consigue decirle las cosas claras a Rick. En un diálogo que no quiero spoilear, porque vale mucho la pena escuchar, nos damos cuenta de lo que es en realidad Rick: un inmaduro egocéntrico. Y si bien los demás miembros de la familia juegan un rol menor en el capítulo, se consigue desarrollar un poco de apertura sentimental entre ellos. Un desarrollo en la psique de los personajes, cojones, que ya iba tocando.
Solenya en todo su esplendor
Si bien el apartado de personajes es lo que más me suele llamar en una serie con continuidad, aprecio también la buena animación y la acción. Y madre santa se nota que estamos a años luz de los primeros episodios. Las explosiones, las mutilaciones, la sangre y la destrucción están a la orden del día en este capítulo. Recuerda a una versión del anterior pero con un mayor frenesí.
Las peleas también mostrarán lo mucho que han avanzado los animadores de la serie, con una fluidez de movimientos digna del mismo Dragon Ball FighterZ. A ver, exagero un poco, pero pese a eso sigue estando muy bien coreografiadas y ejecutadas.
No es salsa Szechuan todo lo que reluce
Ojo, que haya cosas muy buenas en este capítulo no implica que sea perfecto. El ritmo del capítulo no cesa nunca, pero todavía hay algunos chistes un tanto estúpidos que cortan un poco el rollo. No, los chistes sobre comer caca no se consideran humor inteligente por mucho que digáis lo contrario. Y el hecho de que haya momentos en los que Morty o Summer no aporten nada sólido es algo un poco decepcionante. No digo que todo el mundo tenga que tener un hueco en el episodio siempre, pero mínimo que aporten algo.
De todas formas, este sin duda era un capítulo para mostrar lo bien que se desenvuelve Rick en soledad. Y spoiler: lo consigue demostrar. Y mención de nuevo a la conclusión del episodio, que para mi gusto es uno de los mejores momentos de la serie. Veremos cómo consiguen continuar con esta nueva filosofía de vida. Si la siguen, claro. De esta serie nunca me espero nada con seguridad. Anda mira, como con el último episodio de The Flash.