De todas las consolas de sobremesa, PlayStation 3 es la única que nos deja juguetear «oficialmente» con su disco duro. Podemos aumentar su capacidad (yo mismo tengo uno de 750 gigas) y según el amplio reportaje de Eurogamer, podemos cambiarlo un disco Solid State (más conocido como SSD) para darle vidilla a ciertos títulos. La falta de cabeza lectora en este tipo de discos hace que los tiempos de carga sean reducidos, al igual que sucede con los tiempos de instalación, aunque hasta ahora no se había demostrado que hubiese mejoras más allá de esos aspectos.
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Por ejemplo, en el videojuego Rage, las mejoras son más que buenas, solventado de una manera espectacular los problemas de popping y carga de texturas tardía. Quizás no sea una acción descabellada jubilar a nuestro viejo disco de serie y animar nuestros juegos con uno de estos SSDs. Podéis encontrar todos los vídeos de rendimiento justo aquí.