Bueno, pues ya estamos a fin de mes, y al igual que la escasez económica, llega también la oferta de juegos que podemos encontrar el mes que viene en el servicio premium, repito, premium, Xbox LIVE de Microsoft. Este mes estoy muy cabreado, porque yo soy, al igual que probablemente tú, suscriptor. Es decir, pago religiosamente mis cuotas cada mes. No juego mucho online porque no es lo que más me llame la atención, pero sí me interesan mucho las ofertas y los juegos con Gold, que se supone que deberían fascinarme y hacer que quiera besar a todo el staff de Microsoft. Lamentablemente, besarles es lo último que quiero hacer hoy, y es que los juegos, sobre todo el de One, sin faltar a sus desarrolladoras, me parecen totalmente insuficientes.
En Xbox One, la máquina de última generación de los de Redmond, destinada a proporcionarnos sensaciones totales en gráficos y diversión, nos ofrece este mes un juego de Worms. Pero es que es el último que han sacado, Anastasio, me diréis algunos, es el Worms Battlegrounds. Me da exactamente lo mismo. Xbox One ya lleva un año entre nosotros, y creo que el suscriptor LIVE no debería conformarse con un refrito de un juego que no aporta nada nuevo desde hace diez años. Un Forza 5, un Ryse, un Dead Rising 3 sí que colmarían las expectativas, pero un juego indie que puedo conseguir en cualquier rebaja de Steam por 5 o 6 euros, no me interesa.
Si echamos un vistazo a la jugada de Xbox 360, la cosa mejora un poco, aunque no mucho si vemos las interminables posibilidades mejores que nos ofrece su extensísimo catálogo. En la primera quincena tenemos The Raven: Legacy of a Master Thief, una de las aventuras más interesantes del pasado año, que vaticino no gustará a todo el mundo, pero que merece la pena darle una oportunidad. En la segunda quincena tendremos el juego de snow SSX, un juego correcto, que entretiene, aunque un poquito flojo en su apartado técnico.
Microsoft, desde este balconcito culpable, te pido que pienses en todos aquellos que usamos Gold en Xbox One para beneficiarnos de un par de juegos decentes al mes. Si no puensas en ellos, acabarán por ser ellos los que piensen, y probablemente se bajen del barco.