Si estáis jugando a lo último de CD Projekt seguramente escucharéis hablar de la 4º guerra corporativa en Cyberpunk 2077. Hoy os desarrollamos todo lo que ese conflicto implicó a la historia del juego.

En un mundo tan revuelto como el de Cyberpunk no es de extrañar que se sucedan todo tipo de conflictos. La vida de los supervivientes se rige por un estricto conducto económico. El mismo es manejado por las grandes Mega Corporaciones. El dominio del mundo es una fantasía que puebla en las cabezas de muchos magnates alrededor del globo, sin embargo, es un estado disponible para una sola entidad. Esto motivó fuertes guerras a lo largo de la historia que sucedieron a las clásicas Guerras Mundiales. Las 3 primeras «Corp Wars» fueron conflictos más o menos a baja escala, con un claro predominio de los juegos de la guerra fría, valiéndose de la Red para ello. Sin embargo, la última Corp War tuvo unas magnitud distinta. Hoy os vengo a hablar de ella, la 4º guerra corporativa en Cyberpunk 2077.

4º guerra corporativa en Cyberpunk 2077
Como es tradición en las Corp Wars, los primeros estadios se centran en robo de información y asaltos clandestinos desde la Red.

¿Cuáles fueron las chispas que motivaron el conflicto?

Como ya imaginaréis, en un universo donde el tiburón Don Dinero rige la ley, las oportunidades de expandir y enriquecer tu compañía se anteponen a cualquier necesidad vital. Este podría ser el sentimiento primigenio que hay detrás de cualquier Corp War, pero sin duda alguna nadie se esperaba la escalada que tomó la cuarta guerra. Todo empezó cuando una Mega Corp especializada en el desarrollo de tecnología submarina entró en bancarrota. IHA era la compañía más importante en este campo. La mega corporación alemana era tan poderosa que nadie le podía hacer ni sombra. Algo que no gustaba para nada a CINO y OTEC, sus rivales más directos.

Sin embargo, su ambición desmesurada con desarrollar proyectos de vanguardia le llevó a endeudarse con 500 mil millones de Eurodólares al Banco Europeo. Los fracasos fueron sucediéndose uno tras otro, siendo un agujero negro de dinero irrecuperable, hasta que en 2021 tuvo que declararse en bancarrota, convirtiéndose en una corporación fantasma, es decir, activos sin un dueño legítimo detrás. Cuando una Mega Corp entra en este estado, se aplica la ley del «primero que llegue se la queda» y en este caso, tanto CINO como OTEC llegaron a la vez. Esto inició las disputas por ver quién se quedaba con el cadáver todavía fresco.

4º guerra corporativa en Cyberpunk 2077
Tanto Militech como Arasaka no dudaba de sacar las tropas a las calles para suprimir, por la fuerza, cualquier manifestación.

La Guerra de las Sombras

Los primeros meses de rencilla se gestaban como todo Corp War reglamentaria: Una constante Guerra Fría centrada en el espionaje de la compañía rival, con ataques sigilosos tanto dentro como fuera de la Red (esto significa hackeos a negocios para que no lleguen a buen puerto, filtración de datos comprometidos para los Media Corp, subastas agresivas para robar contratos y licencias, asesinatos clandestinos de corpos…). No obstante, fuera del tablero de juego había dos Mega Corp que pronto tendrían un papel importante en el conflicto: Arasaka y Militech.

Ambas compañías son rivales indirectas sobre el papel por compartir mercado. Arasaka, fundada por Saburo Arasaka, se centra en contratos de seguridad, desarrollo de tecnología militar y venta de productos financieros. Mientras tanto, Militech comparte las dos primeras ramas de Arasaka, siendo competencia la una de la otra en todo país donde levantan una sede. Nunca se enzarzaron en batallas abiertas ni declararon su enemistad públicamente, pero la cuota de mercado es la cuota de mercado, y cualquier chispa sería suficiente para que levantasen el hacha de guerra.

Algo que sucedería a finales de 2021, cuando la batalla de trapos sucios entre CINO y OTEC quedase en tablas, pasándose al conflicto militar directo. Así, CINO contrató a Arasaka como músculo militar con el que diezmar los activos físicos de su competidor, mientras que OTEC haría lo propio con Militech para protegerse. A partir de aquí es cuando la 4º guerra corporativa empieza a correr y a ser visible para todo el mundo. Un mundo que iba a arder.

Si eras un merc con buena reputación, daba igual tu nacionalidad o intereses,con un buen fajo de eddis en tu mano ya saltabas a la batalla.

La Guerra Caliente

Como buena guerra abierta, las batallas se desenvolvían contra objetivos pequeños (pequeños puestos militares de la competencia) pero rápidamente fueron creciendo en intensidad (países enteros). Realmente, el conflicto se les fue de las manos tanto a Militech como a Arasaka. De hecho, llegó un punto donde las mismas CINO y OTEC firmaron un acuerdo de paz, con el Banco Europeo haciendo de interventor, mientras que las otras dos Mega Corps seguían intercambiando disparos.

Los recursos materiales de ambas Corps eran insuficientes para mantener la escalada de las batallas, por lo que empezaron a contratar mercs (mercenarios y solos) y netrunners que pudiesen aguantar el tira y afloja. En la Red se sucedían diferentes tipos de virus destinados a corromper los activos digitales del contrario, con toda clase de netrunners (como Rache Bartmoss) destruyendo la infraestructura con sus programas complejos. Esto afectó a los recursos bursátiles de prácticamente toda entidad del mundo, o dicho de otra forma, se «cargaron» la economía. Literal.

Grandes ciudades quedaron arrasadas y convertidas en zonas de guerra, como Río de Janeiro. Otras sufrieron el desgaste de batallas gigantes, con monumentos y calles en llamas, caso de Tokyo o Chicago, lo que llevó a los gobiernos estadounidense y japonés a mostrarse reacias con las dos Mega Corp y a dejarlas en evidencia en los medios. En latinoamérica, los puestos militares fueron invadidos por los ciudadanos y arrebatados de sus dueños. Los gobiernos expropiaban sus recursos y fuerzas, por lo que tuvieron que concentrar el conflicto en un único punto: Night City.

Saburo Arasaka se dejó la piel de sus hijos y de su banco en querer llevar la delantera, pero no fue así.

El clímax de la guerra

El mundo estaba diezmado psicológica, física y sobre todo, económicamente por la cuarta guerra corporativa. Lo que empezó siendo una guerra donde los intereses de los países no tenían cabida -y por ende, se mostraban neutrales al mismo-, los ríos de sangre y destrucción hicieron cambiar el chip rápidamente. En 2022 el conflicto estaba únicamente desarrollado en Night City. La ciudad-estado fundada por Richard Night era políticamente independiente por aquel entonces y tanto Militech como Arasaka se disputaban el control de la misma en las calles y en las oficinas. Pero ya no más.

Elizabeth Kress tomó el cargo de presidenta en Estados Unidos y empezó a culpar a la compañía japonesa del conflicto. Con esta excusa, introdujo al país en un estado de emergencia que le permitió tomar control total de la rama militar del mismo. Contrató a la propia Militech para echar a Arasaka a patadas de su país, incluido de Night City que, recordemos, se sitúa en el norte de California, insuflando así a la Mega Corp americana de una renovada fuerza militar. Arasaka fue perdiendo todas las batallas hasta que su CEO, Kei Arasaka, no tuvo más remedio que atrincherarse en el fuerte más robusto del ciudad: La Torre Arasaka.

Para que la batalla no fuese demasiado visceral, se planeó una invasión a la torre con una unidad especial. La misma estaba compuesta por figuras de una gran reputación en la ciudad como Morgan Blackhand, el Solo de los Solos, Johnny Silvehand, rockero y ex militar con una gran capacidad de influencia en las masas y Anastasia Luccessi, una de las mejores agentes de Militech. El primero paso consistía en destruir sus defensas en la Red, cosa de la que se encargaron el engrama de Alt Cunniham y Rache Bartmoss, apoyado de otros netrunners de renombre.

Grandes ciudades acabaron trasmutando en bolas de fuego y yermos tras el paso de la maquinaria guerrillera de las Mega Corps.

El punto final: La Torre Arasaka

El 20 de agosto de 2023 empezó la operación que pondría fin a la guerra. Una vez dentro de la torre, el objetivo era dar matarile a Kei Arasaka y destruir el complejo… Pero las cosas no salieron como estaban planeadas. Rache tenía como objetivo tirar la Red al completo y solo se asoció con Militech por insistencia de Cunniham, ya que él era un anarquista que odiaba las corpos. Cuando las alarmas de que la red se caía a pedazos empezaron a saltar, otras Mega Corp se asustaron y tomaron represalias (o aprovecharon la oportunidad, según como se mire). Caso de Orbital Air, que comenzó a trazar objetivos con sus satélites para desviar meteoritos contra Night City. Su fin era el de impedir la destrucción de la red y dejar claro su posición de poder en el espacio.

Por otra parte, Arasaka aún contaba con mercs muy poderosos de su parte. Caso de Adam Smasher. El ciborg consiguió partir en dos a Johnny Silverhand y frenar los suficiente a Blackhand para que no penetrase en el complejo. Sin embargo, Johnny y sus compañeros consiguieron llegar al núcleo de la torre para activar una cabeza nuclear. Lo que no contaban es que la misma Arasaka contaba con un dispostivo nuclear para borrar los datos y a la torre, al completo, en caso de extrema urgencia. Entre las dos explosiones nucleares y los ataques vía Satélite del espacio, Night City sufrió una morfología agresiva, quedando la Plaza Corporativa totalmente evaporada del mapa.

La Red también quedó destruida. Aunque Rache Bartmoss murió en el proceso (dieron con el escondite de su cuerpo físico y lo asesinaron), activó un programa que creaba clones de él, llamado Rabbits, con el objetivo de ir corrompiendo todo código y archivo de la misma Red proceduralmente.

Por mucho que desplegasen vehículos de combate, un netrunner hábil podría desactivarlos o peor aún, hacerse con el control de los mismos. Por ello, solo se llegaron a desplegar en campo abierto y no en las ciudades.

Las consecuencias de la cuarta guerra corporativa

La economía entró en un segundo colapso, Estados Unidos quedó aislada del resto del mundo, teniéndose que valer de contratos con las 7 familias Nómadas para que ejerciesen de transporte de alimentos y otras mercancías con otros países. Night City vio como 500.000 vidas se desintegraban de un plumazo tras el destello de un champiñón nuclear. El agua ya estaba contaminada tras tantos años de «progreso» pero ahora además estaba irradiada. Las super depuradoras no podían limpiarla y a ello hay que sumarle la destrucción de cultivos, tirando por la borda todos los años de progresos de Bio Tech con las plantaciones de secado.

En cuanto a las dos corpos enzarzadas en el conflicto, Militech fue expropiada por Estados Unidos. Mientras tanto, Arasaka tuvo que retirar todas sus franquicias del globo y quedarse únicamente en Japón, estando allí bajo la supervisión constante del gobierno japonés. Durante muchos años, ambas Mega Corps quedaron a la sombra, mientras se recuperaban poco a poco. Arasaka se llevó la peor parte. Saburo, su fundador, perdió a su hijo y CEO de la compañía, Kei Arasaka, en la explosión mientras que su segundo heredero, Yorinobu, acabó convertido en un engrama por culpa de un virus: el Soulkiller (o almicida). Además, la presión de Kress hizo que los medios lo señalasen como el culpable de todo, incluso de la explosión nuclear de Night City.

El mundo quedó tocado con esta guerra, muy tocado. Pero fue Night City la peor parada. No obstante, 50 años después, la Mega Urbe de ensueño se recuperó gracias a la ambición constante de las Mega Corporaciones. La Plaza Corporativa se reconstruyó y recuperó su antiguo esplendor. La radiación fue erradicada pero la pobreza que originó el conflicto sigue presente en 2077.

La gente recuerda con dolor la guerra y jamás la olvidará, pasen los años que pasen.

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Gozando de los videojuegos y la cultura geek desde que tengo uso de razón. Escribo aquí bajo el influjo del látigo culpable, el iofruta de mi jefe y las ñardfaces más terroríficas que os podéis imaginar. Todo lo demás es pura fantasía que no existe fuera de vuestras cabezas.

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