Parecía que, salvo algunas manchitas en su historial, PS4 iba a ser la novia perfecta de la siguiente generación. Sin DRM, indie friendly, más barata que la competencia, y tan potente o más que su rival. La consola de Sony tenía en su mano mejorar con creces el inicio que tuvo su hermanita PS3, pero justo cuando estaba llegando a la meta, se ha tropezado. No sabemos si le hará perder la carrera, pero Xbox One podrá recortar distancias.
Según hemos podido saber, la consola de Sony solo podrá dedicar -como máximo- 5,5 Gigas de RAM a los juegos, dedicando los 2,5 Gigas restantes a gestionar su sistema operativo. Lo normal será que los juegos usen 4,5 Gigas, pero podrán «robar» un Giga extra del sistema operativo si se vieran apurados. Además, tan solo podrán acceder a 6 de los 8 núcleos del procesador de la consola.
Esto deja a ambas consolas -Xbox One y PS4- casi en igualdad de condiciones, ya que la máquina de Microsoft, dedica 3 de sus 8 Gigas a que veamos la tele, usemos Skype y todas esas cosillas, mientras jugamos.
Obviamente, PS4 sigue ganando en velocidad (GDDR5 vs GDDR3), pero a la vista de las circunstancias, auguro una nueva generación de multiplataformas clónicos, por lo que, tan solo el buen hacer con los exclusivos y, sobre todo, el trato hacia el cliente, hará que la balanza se incline ante una u otra plataforma. Wii U a esto no juega….
Vía Eurogamer