Arar el campo, luchar con espadas y, sobre todo, liarla pardísima es lo que hacemos en estas impresiones de Rustler. Y robar caballos, claro.

Os voy a ser sinceros, me encanta destruir cosas en los videojuegos. Cuanta más libertad a la hora de sembrar el caos, mejor para mí. Y en cuanto supe de la existencia de este título no pude resistirme a analizarlo. Aunque aún no está en esa fase de producción final, sí que tenemos un early access, así que aquí tenéis nuestras impresiones de Rustler. Seguro que no os deja indiferente.

Ahora este caballo es mío

Si pensáis que Rustler es un GTA clásico pero ambientado en la edad medieval enhorabuena, habéis dado en el blanco. Esta obra bebe directamente de los primeros juegos de la franquicia de Rockstar, optando por una vista cenital de la acción, así como una historia totalmente desenfadada centrada en Guy, un tipo que roba, mata y hace recados a ciertas personas.

Algo que me ha sorprendido para bien es la cantidad de misiones secundarias y lo diferentes que pueden llegar a ser. Por ejemplo, tenemos las típicas de llevar mercancía del punto A hasta al B, o algunas más excéntricas, como vestirnos de Muerte y dar sustos a los aldeanos. Bueno, también está permitido matar, para algo somos la Muerte.

Eso sí, no pienses que va a ser tan simple. Robar caballos y asesinar a todo ser viviente tiene sus consecuencias, y estas son ni más ni menos que la pasma. Exactamente, existe un medidor de búsqueda, y conforme vaya aumentando más caballeros mejor equipados saldrán a la búsqueda de nuestro personaje. Si os suena por algo será.

Pero ojo, que Rustler no implementa una fórmula y ya está, sino que la hace suya. Hay diferentes factores diferenciales, como en el combate, el cual tendremos una barra de energía que se gastará realizando acciones como atacar o esquivar. También hay contraataques y movimientos pesados utilizando armas de la época, como espadas o alabardas.

Por otra parte, existe un sistema de habilidades. No es muy complejo pero añade más variedad a la hora de construirnos nuestro protagonista. ¿Que nos gusta atacar de lejos? A mejorar la ballesta y su tiempo de recarga. ¿El caballo es mi pasión y sólo lo desmonto para cagar (a veces)? Pues a elegir habilidades que potencien nuestra montura y equitación. Eso sí, hay elecciones que son obligatorias de lo buenas que son.

No esperes un mundo que plasme con exactitud la época de la edad Media. Rustler no busca eso, sino todo lo contrario, y ahí reside su atractivo. La cantidad de memes, de chascarrillos, de escenas absurdas y diálogos sacarán más de una risa. En serio, algunas líneas son canela en rama, fantasía, papel higiénico en época de pandemia.

Caballos a raudales

Aunque esté ambientado en una época en la que no había coches, sí que existen diferentes modelos de… caballos. De esta manera, tenemos un medio de movilidad a nuestra disposición dependiendo de lo que busquemos. Si nos liamos a tortas con todos, lo mejor será robar un caballo a la guardia. Si queremos volar por el mapa, robamos un caballo de carreras. Lo importante es robar.

Sí es cierto que el apartado gráfico es bastante sencillote, aunque no por ello sea menos resultón. Hay diferentes tipos de escenarios, pasando de playas a ciudades, y por supuesto esas típicas aldeas con campo verde. En general cumple, pero no esperes un espectáculo deslumbrante de animaciones pulidas y ray tracing. El juego va a lo que va, y se le respeta por ello si no molesta nuestra sesión de juego.

Otra cosa, traducido al castellano que viene, así que no hay impedimento para jugarlo. De las voces no te preocupes, ya que Rustler tiene un idioma propio basado en gruñidos, algo lógico viendo el nivel de Guy, un tipo que ni sabe leer. Lo mejor son las canciones y temas del juego, ya que podemos contratar a un bardo para que ejerza de radio personal. O matarle y robarle el laúd, y tocamos nuestra propia música.

Resumen corto de estas impresiones de Rustler: locura total = diversión garantizada

Resumen algo más largo. Rustler podría no ser un juego que artísticamente sea lo más de lo más, ni que inventé una fórmula inaudita en los videojuegos. Pero trae algo que hace que cualquier jugador disfrute cuando controla a Guy: locura. Una locura que es adictiva, ya que aunque tengas la historia ahí para seguir tú lo que quieres es liarte a tortas con todo el mundo. A robar y a traficar con mercancías.

Eso es lo mejor de este juego, te divierte con cosas tan nimias como esas. Eso sí, para conseguirlo tiene que ir a la par en su jugabilidad, algo que no se pone en duda, ya que coge la esencia de los GTA clásicos añadiendo especias propias como buen cocinero. Una mezcla que hace de Rustler algo propio, algo refrescante y a la vez nostálgico.

En definitiva, estoy deseando que llegue esa versión final de este título que, si bien no sobresale en algunos aspectos, tiene lo que cualquier obra querría: esa capacidad de hacer que quieras seguir jugándolo. Si me disculpáis, tengo que ganar un torneo de justas.

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