Cuando Xbox One todavía se llamaba Durango, y otras trece cosas más, el departamento de investigación de Microsoft nos dejó turulatos con Illumiroom, un invento que transformaba tu salón en un espectáculo solo comparable a aquella fuente holográfica que había en la Expo 92 -dios, soy muy viejo-.

Con el invento sideral, los videojuegos salían de la pantalla y se expandían por paredes y muebles, haciendo del juego una experiencia realmente inmersiva. Todavía -por la falta de denegación, más que otra cosa- teníamos la esperanza de que Illumiroom llegara a ser un periférico tangible de la next-gen de Microsoft, pero Albert Penello -el que ayer se daba golpes en el pecho defendiendo su consola- nos ha echado un jarro de agua fría.
Realmente es super genial si estuvieras en un laboratorio y tuvieras la pasta de Microsoft y pudieras montar este aparato increíble, pero lo miramos bien, y para el consumidor medio, costaría miles de Dólares.
Una pena, porque ahí sí que Xbox One daría un salto adelante y se diferenciaría de la competencia. Ahora todos a odiar a Microsoft por habernos enseñado cosas como esta y dejarnos con los dientes largos.
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Vía Gamespot