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Crítica de Falcon y el Soldado de Invierno 1×05

Los protagonistas empiezan a entenderse en la recta final , algo que vemos en esta crítica de Falcon y el Soldado de Invierno 1×05.

Pues vamos a empezar a mentalizarnos de que nuestros queridos Falcon y Bucky se van de momento, porque ya sólo queda el capítulo de la semana que viene. Sin embargo, aún queda hacer la crítica de Falcon y el Soldado de Invierno 1×05. Por si acaso, preparad los pañuelitos para lágrimas.

El significado del escudo

Si no os acordáis del anterior capítulo, lo dejamos con un Capitán América asesinando a uno de los terroristas. Este episodio comienza de forma trepidante, con una lucha sin cuartel entre nuestros protagonistas y el antihéroe por el escudo. Por supuesto lo consiguen, aunque con bastantes golpes recibidos, la verdad.

Dejemos a John para el final, pasemos a Bucky y Sam. El primero encuentra a Zemo en Sokovia, amenazándolo con matarle, pero demuestra que ya no es así. De esta forma nuestro queridísimo barón se va con las Dora Milaje a Wakanda. ¿Final para este villano en la serie? Parece que sí, de momento.

Por otra parte, Sam se reúne de nuevo con Isaiah para entender qué ocurrió con él, con su historia. Después de una emotiva conversación con el racismo y el otro significado del escudo para este colectivo, Falcon vuelve a casa de su hermana, a su hogar. Con menos dudas, decide terminar de ayudar a su familia, pidiendo favores al barrio por sus difuntos padres.

De esta manera vemos una escena con todos ayudando para arreglar el barco, incluido un James Buchanan Barnes que empieza a redimirse y a entender a Sam. Así, empiezan a sincerarse el uno con el otro, y así comprenderse. Sam decide portar el escudo, y Bucky saldar cuentas con su pasado para ser feliz.

Karli sigue en sus trece de reventar el sistema y blablablá, vamos a hablar de John Walker. Juzgado por asesinar a ese terrorista en público y con su nación dándole la espalda, recibe la visita de la condesa Valentina Allegra de Fontaine. Apuntad el nombre porque en cómics es importantísimo.

El episodio termina con la revelación de un posible ataque de los Sin Banderas, con Sam abriendo el regalo de Bucky creado en Wakanda y con un John Walker forjando su propio escudo. Todo colisionará en el siguiente episodio. Y nos dejan con la «intriga» de qué hay en el maletín que abre Falcon.

La calma que precede a la tormenta

Vale, a ver porque este capítulo tiene miga. Estamos ante uno de esos episodios de inflexión, en el que la trama se centra más en la evolución de los personajes principales y cerrar algunas aristas, como la de Zemo. Por supuesto, hay acción y de la buena, pero lo importante no es eso.

Hay que mencionar la pedazo de ambientación, fotografía y actuación en la pelea entre John Walker, y Sam y Bucky. Hay unos cuantos planos como el del Capitán América apoyado en el suelo con el escudo que son sublimes. Y el combate está bien interpretado y coreografiado para darle protagonismo a todos. Un espectáculo.

En la anterior crítica postulé que cada episodio se centraba en algo concreto, y este no es menos. Aquí vemos, por fin, la evolución y convicción de mejorar de los protagonistas, aceptando cada uno su destino. Mención especial para la parte de Sam, ya que es la que más carga moral encierra.

Primeramente tenemos un diálogo entre Isaiah y él con el racismo de trasfondo. El escudo, para ellos, no es un símbolo de paz, sino de opresión. No creen que el gobierno permita que una persona de color porte el escudo, no les representa. Además de todas las vejaciones que sufrieron tanto su gente como el propio Isaiah debido al suero.

Aparte, Sam tiene otro frente que luchar: el bienestar de su familia. De esta forma el personaje evoluciona, aceptando la derrota de vender el barco y decidiendo ser un ejemplo para todos, tanto para los que ven en el escudo un símbolo como para los que no. Y esto, señoras y señores, es una forma sublime de representar este cáncer de la sociedad que es el racismo.

Bucky salda cuentas con Zemo. La escena, aunque corta, está cargada de implicaciones. La primera, que no mata al barón, demostrando que ya no es el Soldado de Invierno. La siguiente, el villano tacha su nombre de la lista de James. ¿Qué quiere decir todo esto? Que es libre, por fin, ni más ni menos. Y lo demuestra con su actitud ayudando a Sam.

En este episodio se nos presente a la condesa Valentina, un personaje que tiene pinta de saber más de lo que parece. Y como yo sé quién es en los cómics, no haré spoiler alguno de ello. Lo que sí diré es que va a ser interesante de cara al futuro del UCM. ¿Tal vez sea… Mephisto? Ah, y Sharon Carter tiene pinta de ser un pelín malvada.

Para finalizar, John Walker se postula, para mí, como una de las más gratas sorpresas de la serie. Aquí lo vemos abatido por la muerte de su mejor amigo, defenestrado por su país y despojado de todo. Sin embargo, la salida que le ofrece Valentina nos deja con una escena impactante: la de John forjando su propio escudo con las estrellas que ganó con su servicio.

No voy a hablar de Karli porque me parece un personaje sin carisma, cuyas escenas son una repetición siempre. Hay que luchar, hay que mandar un mensaje y somos muchos. Como enemiga principal deja mucho que desear. Menos mal que tenemos a Walker la verdad.

Y poco más. Deseandito que llegue el capítulo final para ver cómo se nos ve Sam con su nuevo traje (porque estoy convencidísimo que el regalo de Bucky es un nuevo exotraje volador), y saber cómo termina todo para nuestros queridos protagonistas.