No es la primera vez que os hablamos sobre un arcade de conducción ya que es uno de los géneros más habituales en las salas recreativas pero siempre hay algún título, del género que sea, que le da una vuelta a los juegos de su estilo a riesgo de que esto pueda suponer todo un éxito o incluso un fiasco y hasta que no llega al público general no se puede saber. Éste es el caso de Kick Through Racers, un arcade de conducción de… ¡¡¡patinetes!!!
Lo novedoso del juego no es sólo el hecho de que los vehículos que manejemos sean patinetes, también lo es que el propio controlador del juego es un auténtico patinete condicionando bastante la jugabilidad. Ya no será suficiente con ser habilidoso al volante (o manillar en este caso), si no que también habrá que tener cierta resistencia física. Tampoco mucha, pero hay que tener en cuenta que a la hora de jugar es como si estuviésemos corriendo en patinete de verdad, y al fin y al cabo no deja de haber cierto desgaste.
Con el controlador podremos realizar tres acciones básicas. Por un lado tendremos el manillar con el que poder girar y sobre el que hay un botón que podremos usar para lanzar los objetos que vayamos recogiendo. Estos objetos son los típicos de este subgénero de juegos de conducción y que nos servirán principalmente para entorpecer a los contrincantes.
Para acelerar deberemos simular la misma acción que haríamos si estuviésemos en un patinete de verdad, pero adaptado a las circunstancias. Al final del patinete hay una palanca que deberemos activar con el pie. Por defecto estará en su posición más elevada y nosotros deberemos ir bajándola (vuelve a su posición original) continuamente para conseguir velocidad.
Si en alguna ocasión tenéis oportunidad de echar una partidilla a este juego, yo os recomendaría que no os emocionaseis mucho, tiene pinta de ser bastante fácil venirse arriba y terminar comiéndose el manillar tras un resbalón…
Antes he comentado que lo de los objetos que podremos ir recogiendo son los típicos de este subgénero dentro de los videojuegos de conducción porque estamos ante un juego en el que manejamos monigotes/mascotas al estilo de otros títulos como Mario Kart, Krazy Racers o Sonic R.
En este caso los personajes que tenemos disponibles para seleccionar son animalillos de todo tipo, un conejo, un gato, un mapache, un pollo, un lobo, una foca con pelota incluida… en este plantel sólo faltan nuestra mascota Guilt y Trollbit.
Siendo como es un juego de carreras de mascotas no esperéis unos gráficos hiperrealistas con unas dinámicas físicas que nos quiten el hipo. Todo el grafismo tiene una estética cartoon con un gran encanto a pesar de su aspecto infantiloide. Para conseguirlo el juego está diseñado con gráficos cel shading que le vienen de perlas a este tipo de juegos sin sacrificar la calidad general del título. A pesar de ese aspecto de dibujos animados que se nos presenta en pantalla, las animaciones de los personajes son muy detallistas, pudiendo ver claramente en todo momento como giran el manillar, como mueven el pie para darle a la palanca de su patinete… y esto sin contar con el detalle de los escenarios, los cuales tienen muy bien diseñados los elementos de su entorno.
Sin duda el detalle del patinete le brinda un factor diferenciador muy importante a esta recreativa, pero hay que ser realistas y reconocer que Taito no se ha matado mucho la cabeza a la hora de diseñarla. Ya son muchos los juegos de este tipo que hay en el mercado (contando sólo la saga Mario Kart cabe recordar que vamos a por la octava entrega) y es muy difícil implantar una nueva IP de este tipo con la feroz competencia que hay. Cuando una compañía se atreve con un título de estas características se ve patente como se ha inspirado en la saga de conducción del fontanero, y es que te guste o no Mario Kart, es el máximo referente de este subgénero.
Cierto que al tener en común todos estos juegos un aspecto infantiloide, los escenarios y ambientación van a tener muchísimos aspectos comunes, y lo mismo pasa con los objetos que podemos usar contra los contrincantes, por mucho que se pueda añadir algo novedoso, al final son todos demasiado parecidos. No sé hasta que punto puede tratarse de viles copy-paste o de inspiraciones inevitables, pero es algo que no se puede pasar por alto.
Espero que este párrafo no se tome como crítica, si no como un aviso para evitar comparaciones odiosas que son imposibles de evitar cuando nos ponemos a los mandos de un juego de este estilo. Ya que si os decidís a gastaros unos “euretes” en esta máquina os recomiendo que lo hagáis para disfrutar de la novedad del patinete y para reíros a pierna suelta de vuestros amigos cuando los veáis estirando la pierna para mover la palanca y ganar velocidad. Si podemos tener claro algo con este juego además de la diversión es que el espectáculo está asegurado.