Análisis de Wonder Boy Asha in Monster World portada

Análisis de Wonder Boy: Asha in Monster World para PlayStation 4

Es la hora de revivir una aventura en busca de los espíritus para salvar el mundo en el análisis de Wonder Boy: Asha in Monster World en PS4.

Volvamos a una época más sencilla, allá por los 90, una buena década, sin duda. Es en 1994 cuando aparece Monster World IV, el título que hoy protagoniza este texto. Y algunos os preguntaréis «¿por qué?». Lo cierto es que seguro que no, ya que habréis leído eso de arriba de «análisis de Wonder Boy: Asha in Monster World en PS4″, ¿a que sí? Pues eso, que hay remake y lo hemos trasteado para vosotros.

Un Pepelogoo, por favor

Los espíritus han desaparecido. Un mal antaño atrapado resurge para sumergir al mundo en la oscuridad y sólo una persona podrá salvar del cautiverio a estos protectores y derrotar al enemigo. Y ese alguien es Asha, una muchachilla que parte para convertirse en guerrera, dejando a sus padres en su aldea natal. Aunque lo cierto es que no está sola, ya que es igual o más importante el Pepelogoo que obtendremos.

Fuera caretas, aquí la estrella es nuestro querido animalillo azul. Sin él será imposible superar las diferentes fases que nos depara el juego, que va desde volcanes hasta alcantarillas. La verdad es que hay bastante variedad entre ellos, aunque no tanto en la misma zona, algo que notaremos en los elementos del escenario, siendo reciclados en diferentes pantallas.

Eso sí, el cambio de look de Asha se nota cantidad. No en vano estamos hablando de un remake, no un remaster. De esta forma, todos los diseños han sido actualizados a una versión más chibi de ellos, cabezones pero con encanto. No le queda mal este lavado de cara, pero algunas cosas, como las animaciones, podrían haberse pulido más.

Sí es cierto que algunos gestos en nuestra protagonista son muy llamativos, como es el aguantar el peso de Pepelogoo o abrazarse a él. Sin embargo, se nota que este aspecto podría haberse trabajado algo más. No hablo de interpretar el juego original al pie de la letra, cosa que se hace, sino añadir más variedad.

Por otra parte, si nos centramos en el apartado acústico, toda la banda sonora ha sido reinterpretada. Con mucho acierto, he de decir. Si bien es cierto que la base principal de Wonder Boy: Asha in Monster World prevalece en casi todo momento, hay suficiente variedad para no aburrir. Aparte, la renovación se nota, y para bien.

Las vidas se ganan saltando

Hay que ver, hemos pasado de un resumen de la historia a definir el aspecto audiovisual del juego. He traicionado mi esencia al análisis. Bueno, pelillos a la mar porque ahora toca jugabilidad. Y de eso podemos hablar largo y tendido en este análisis de Wonder Boy: Asha in Monster World.

Estamos ante un título plataformero en el que se dan de la mano combates y puzzles. Centrándonos primero en los saltos, los escenarios están bien construidos a la hora de mostrarnos un juego que, si bien no es complicado, tiene ciertas partes plataformeras algo exigentes. Sobre todo cuando vamos añadiendo cada vez más factores a esta premisa.

En este contexto nuestro querido Pepelogoo tiene un papel fundamental. Gracias a nuestro simpático acompañante ganaremos diferentes aptitudes atléticas para superar los obstáculos. Si bien el salto doble es lo más fundamental, en cada escenario nuestro amiguito será crucial de una forma u otra. Buena forma de añadir un factor externo a su utilidad por cierto.

Pero ahí no acaba su función. Los puzzles están muy focalizados a cómo hacemos uso del Pepelogoo, ya sea para evitar el fuego (a ellos les encanta) o para salvarnos del agua. Lo dicho, sin él no iríamos a ninguna parte.

Los combates en este juego son bastante sencillos. No tenemos varios movimientos ni nada, simplemente un botón para atacar, otro para hacer el especial y las combinaciones con los movimientos de Asha de desplazamiento. Fácil de controlar, sencillo de manejar. Y los combates no tienen mucha chicha, incluidos los jefes. Incluso yendo como pollo sin cabeza podemos derrotarlos.

Ya podéis haber comprobado que la dificultad no es uno de sus puntos llamativos. El juego no va a joderte la vida ni nada por el estilo, sino que ofrece una aventura sencilla, pero que funciona. No os creáis que la duración de este título es mucha. En unas siete horas podéis completarlo perfectamente si vais tranquilos.

Sin embargo, no he mencionado algo muy interesante. Y es que la versión física del juego también incluye el título original. Si no os convence el acabado gráfico o lo que sea, siempre podéis tirar del juego clásico. Que oye, las cosas como son, está genial que lo hayan metido.

Pepelogoo lo vale

A ver, Wonder Boy: Asha in Monster World no va a hacerte explotar la cabeza con sus mecánicas o historia. Se trata de un juego de 1994, con todo lo que eso implica, pero adaptado a nuestra generación. Si bien es cierto que hay algunas carencias en ciertos apartados, estamos ante una aventura plataformera compacta y que perfectamente hace disfrutar al jugador.

En definitiva, por fin podemos disfrutar de una aventura que no salió de Japón, y reimaginada para adecuarse a los tiempos actuales. Un plataformas simpático, con un compañero aún más adorable y que encima nos trae la versión original junto con el remake.

Análisis de Wonder Boy Asha in Monster World portada
Análisis de Wonder Boy: Asha in Monster World para PlayStation 4
Nos gusta
Pepelogoo.
El lavado de cara le sienta bien en general.
Pepelogoo.
Puede mejorar
Las animaciones son muy repetitivas.
Los escenarios dentro de una misma fase reciclan mucho los elementos.
7.1