Nos leemos las leyes londinenses de cabo a rabo para traeros nuestro análisis de The Great Ace Attorney Chronicles.

Tras más de un mes de diferencia respecto a nuestras primeras impresiones, llegamos a este punto. Ha sido un camino largo, arduo, lleno de giros y deducciones… un tanto idas de madre. Pero lo cierto es que no podemos decir que no hayamos disfrutado de lo lindo haciendo este análisis de The Great Ace Attorney Chronicles. Y como es menester, nos toca hablaros un poquito de ello.

Cuando el juicio por combate queda atrás

Aunque, bueno, en lo personal, servidora ve un tanto complejo el poder hacer esto de una manera óptima. A fin de cuentas, estamos hablando de un título en el que lo narrativo ocupa un gran papel. ¿En qué se traduce esto? Pues en que hay que andarse con pies de plomo si no se quiere desvelar más de lo debido.

A fin de cuentas, la gracia en estos títulos es ir desgajando poco a poco los entresijos que lo conforman, sacando a relucir nuestras células grises ya de paso. Porque, claro, esto no va solo de leer. Va de leer bien. Y de asombrar a propios y extraños con tu rapidez mental a la hora de atar cabos. Y eso, queráis que no, lo hemos sabido hacer. Más o menos. Pero tirando más a la parte positiva, de veras.

análisis de The Great Ace Attorney Chronicles naruhodo

Así que, vayamos al lío, ¿qué tenemos ante nosotros cuando nos encontramos frente a The Great Ace Attorney Chronicles? Pues un gran juego, simple y llanamente. Me encantaría deciros si es o no el parangón de la saga, pero lo cierto es que me falta información para ello, puesto que es uno de los primeros que juego (solo me había estrenado en este aspecto con el crossover de Layton).

Aunque eso mismo me da para contaros algunas cosas que quizás os sean la mar de útiles, ya seas novicios o veteranos en la saga. Lo primero de todo es que el juego no me ha parecido, en absoluto, complejo. Puede que en otros el tema de dar con la tecla en los casos fuera realmente complicado, de esos en los que realmente no sabes por qué usar una prueba u otra.

Aquí, sin embargo, no me he visto con esa sensación de «no saber qué hacer» en muchas ocasiones que digamos. Las pruebas están ahí, y eso hace un 50% del conjunto. El otro lo hace nuestra capacidad de hilar estas con las acusaciones de las que nos defendemos o lanzamos. Quizás, como mucho, podría decir que los últimos casos sí que te obligan a hilar muy, pero que muy fino.

Y es que los plot twist y giros que estos esconden ponen patas arriba todo. Es curioso ver esta «subida» de dificultad en los últimos capítulos, a la par que la duración de los mismos. Sin embargo, en todo momento se nota como algo para lo que el  juego te ha ido preparando desde el principio, cosa que se agradece.

Da igual que esta sea la primera vez que te enfrentas a un juego de este estilo. Por lo general puedo decir que cuenta con una curva de dificultad que va escalando de manera muy satisfactoria, siendo además muy amigable con los nuevos jugadores. Sin duda se puede decir sin temor a equivocarse que se siente una magnífica puerta de entrada para aquellos que quieran darle un tiento a esta saga, pero que no sepan realmente cómo hacerlo.

Recordemos, al fin y al cabo, que estos títulos se sitúan varios siglos antes que los eventos de Phoenix Wright, por lo que salvo algún pequeño guiño para los más veteranos (el tutorial cuenta con ese fiscal con gafas que todos recordaréis con cariño, por ejemplo), no es un juego que se note hecho únicamente para los asiduos a la franquicia.

Aquí yo soy la ley

Centrándonos un poco más en lo que tienen que ofrecer estos dos juegos, podemos decir que no reinventa en exceso la fórmula a la que estamos acostumbrados. Tenemos, al igual que en otras aventuras, fases de investigación y los clímax, que se dan en los tribunales. Lo cierto es que en un principio, estos dos elementos parecían divididos.

Con esto me refiero a que de los distintos capítulos que teníamos, uno, en principio, fue completamente dedicado al tribunal, mientras que otro parecía enfocado al 100% en su vertiente más «detectivesca». Esto dejaba una sensación de continuidad que, la verdad, no sé si hubiera funcionado al dividir así los capítulos.

Por suerte, esto parece que se usó así únicamente al principio, a fin de hacer de «tutorial» de las dos vertientes, haciendo que te quedases con la copla de uno y otro de manera adecuada. Con esto quiero decir que, pasado este punto, los capítulos fusionan ambos conceptos, mostrando estos dos elementos no a partes iguales, pero sí dando una variedad más que buena al conjunto del capítulo.

Y es que esta investigación incluye un elemento nuevo a destacar (sí, no habré jugado a otros títulos, pero algo me he informado, por quién me tomáis, culpables). Ya no hablamos solamente de recabar pistas en los escenarios. Ahora tocará hacer lo mismo con la gente. «¿qué gente?» Pues aquella a la que toca «desenmascarar» durante estas fases.

Veréis, en esta entrega hace acto de aparición un secundario de lujo. En serio, es magnífico, personaje favorito desde el minuto uno. La cosa es que, junto a él, tendremos fases de «deducción». Así, este personaje irá haciendo acusaciones de x persona, donde veremos a esta reaccionar a tales afirmaciones de una forma u otra.

¿Nuestra labor aquí? Pues ir encauzando un tanto estas deducciones, que en ocasiones fallan más que una escopeta de feria. Así, nos tocará examinar al «acusado» desde distintos ángulos como si de una pieza incriminatoria de un juicio se tratase, remarcando los elementos que parecen fuera de lugar para así dar con la verdad que se oculta tras una máscara de mentiras.

Parece una tontería, desde luego, pero esto ofrece, como decimos, más variedad si cabe al conjunto del juego, cosa que se agradece y se disfruta sobremanera.

A más gente, más problemas

Junto a esto, otro elemento novedoso lo encontraríamos en el jurado. Los juicios ahora estarían coronados por un grupo casi tan pintoresco como los propios acusados y testigos.

Pero, ¿qué ocurre cuando hay mucha gente en un juicio? Pues que se lía parda. Y esto ocurre más de lo que pueda parecer. Veréis, ahora, además de convencer al juez de vuestra inocencia, tocará hacer lo propio con estos personajillos. Y lo cierto es que parciales, lo que se dice parciales, no parecen.

Esta nueva mecánica es la mar de divertida, puesto que nos llevará desde a rebatir a estas buenas gentes para sumarlas a nuestra causa como para desacreditar un tanto más al fiscal… ¡y qué decir tiene cuando puedes echar a pelear a dos miembros del jurado! Oro puro, os lo digo ya. Si bien, como queja, puedo decir que el timming de los mismos se vuelve muy predecible.

En cuanto hagas el primer juicio, ya sabes cómo van  actuar en el segundo, todo ello a fin de explotar la mecánica que te invita a cuestionarlos más. Sí, sus motivos serán distintos, pero ya sabes que te van a mirar mal de buenas a primeras en un inicio. Eso le quita cierta gracia al asunto, a mi parecer (aunque bueno, la cosa al final va de salir no culpable igualmente, ¿no?)

Un grupo más que variopinto

De todo esto podemos sacar una cosa en claro: nos alegramos enormemente de que esta clase de gente no esté suelta por la calle de verdad. Esto nos lleva al punto de que, nuevamente, tenemos un elenco de personajes a cada cual más pintoresco. En el caso de los personajes con más peso en la historia, por su parte, esta afirmación se reafirma… y lo que es mejor, hace que nos encariñemos de todos aún más.

En serio, cada uno tiene un «algo» que hace que quieras saber más y más de él. No se hacen pesados en absoluto, y cada uno de ellos tiene su encanto personal. Sí, ya sean del bando de los «buenos» o de los «malos». Como mención especial, por supuesto, menciono al detective al que se hacía alusión arriba. El mejor en todos los aspectos, no me tiembla la mano al escribirlo.

En cuanto a diseño, de manera general no hay dos iguales. Estamos en una Londres más en medio de la revolución industrial.  Y eso se permea en el diseño de vestuarios tanto de nuestros personajes como de los escenarios. Aparte de eso, en el concepto de pruebas y demás este elemento no se hace tan notorio, salvando las distancias con algún elemento fantasioso-steampunk que se sacan de la manga.

Si hablamos de diseños, estos tienen un pequeño lavado de cara para lucir con más soltura en las nuevas consolas, viéndose un gran salto desde 3DS, si bien no es el pináculo de lo gráfico, todo sea dicho. La reutilización constante de expresiones y demás tampoco ayuda en exceso, pero los fans de la saga sin duda lo agradecerán.

En cuanto al sonido, tenemos temas verdaderamente buenos, que casan a la perfección en los momentos de mayor tensión del juego, con el recurso de los efectos de sonido propios de la saga. Como contrapartida, creo que podemos mencionar el doblaje. Este sólo luce en algunas pocas escenas, y lo cierto es que, pese a ser una férrea defensora del doblaje occidental, el nivel del inglés en este caso me parece bastante por debajo del japonés. Suena un poco a desgana, para ser sinceros.

Conclusiones del análisis de The Great Ace Attorney Chronicles

En resumidas cuentas, estamos ante un título muy completo de la saga. Y nos apena mucho que haya llegado en perfecto inglés sin una buena traducción a nuestro idioma. Pese a todo, si esto no os echa para atrás, no lo dudéis. Si os gustan los juegos de esta saga, sin duda esta será una gran suma a vuestro catálogo, ofreciéndoos horas y horas de diversión, giros de guion y personajes entrañables.

Si por contra queréis darle un tiento por primera ve, sabed también que es igualmente recomendable, siempre y cuando tengáis en cuenta el título que tenéis entre manos y lo que esperar de él.

análisis de The Great Ace Attorney Chronicles portada
Análisis de The Great Ace Attorney Chronicles para PlayStation 4
Nos gusta
El carisma de todos los personajes
La variedad que aportan tanto el jurado como las partes de deducción
Los giros de guion que nos ofrece el juego
Puede mejorar
El que venga en perfecto inglés
Gráficamente no está en su pináculo, por así decirlo
Algunas mecánicas se hacen bastante predecibles
8
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Esta soy yo. Saifogeo. O Sai, para los amigos. En principio venía aquí por los husbandos, pero me quedé porque hace bueno.

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