Luchamos contra el poder de la gravedad y el orgullo personal en este análisis de Super Monkey Ball Banana Mania.

El género de los party games es difícil siempre de explicar. La idea es juntarte con amigos, hacer el cabra, divertiros más por la situación que por el juego. En un rincón olvidado de esta definición cae una de las franquicias de Sega más olvidadas por el paso del tiempo. Este análisis de Super Monkey Ball Banana Mania quiere recordar por qué funcionaba tan a la excelencia.

Cuando definíamos los party games hay un punto que se puede dar por sentado. Tienen que ser títulos cortos, sencillos y sobre todo ligeros. Eso es lo que empuja a Super Monkey Ball a estar marginado. No es sencillo: es infernal, frustrante y muy capaz de hacerte lanzar el mando a la televisión. Hace que las risas sean a tu costa por haber muerto por vigésimo quinta vez en el mismo nivel.

Super Monkey Ball Banana Mania es, en esencia, el Dark Souls de las amistades. Y por eso nos encanta.

Análisis de Super Monkey Ball Banana Mania 1

Asuntos de monos

¿Quién necesita trama para disfrutar de la obsesión por un buen plátano? Nuestros protagonistas saben disfrutar de la fruta como ningún otro animal. Sólo tienen que meterse en una pelota y dejarse guiar por las leyes de la física. Dicho de otra manera, tienen que rezar a su dios.

Esta entrega de la saga no es una cualquiera. Nuestro análisis de Super Monkey Ball Banana Mania viene a señalar que tiene lo mejor de la franquicia: sus dos primeros juegos. Este es un remake hecho desde cero en cuanto a físicas y gráficos, cambiando ligeros puntos pero manteniendo su alocado diseño de niveles. Incluso mantiene y amplía su modo Historia.

Técnicamente se llama así, pero de historia tiene poco. Se divide en diez capítulos de televisión que nuestra familia de babuinos protagoniza en su lucha contra un villano que quiere privar de bananas al mundo. Cada uno de estos episodios se divide en diez fases, y si tienes el valor puedes superar cada una entre cinco y cincuenta segundos. Tras un millar de intentos.

Este modo es mucho más durarero de lo que parece. No sólo sirve como introducción perfecta a los picos de dificultad infernal que Super Monkey Ball trae consigo, sino que nos ofrece algunos desafíos adicionales en cada nivel concreto. Completarlos en cierto tiempo límite, con un número de coleccionables destacable… Podemos pulir nuestra experiencia largo y tendido.

Todo esto es sólo los entrantes. La auténtica fiesta, la que merece celebrarse con amigos, está en el resto de modos de juego. Ahí es donde comienzan nuestras pesadillas.

Análisis de Super Monkey Ball Banana Mania 2

Desafíando todo límite

Junto al modo Historia tenemos las campañas del primer y el segundo Super Monkey Ball. Estas se llaman modo Desafío y hacen honor a su nombre. Cinco modos de dificultad en cada uno marcan su progreso, las fases que debemos superar e incluso el número de estas. Desde algo tan sencillo como doce niveles hasta noventa y nueve que hacer en una única partida.

Hay dos diferencias que hacen estos modos mucho más llevaderos que en sus versiones originales. Por un lado se han suprimido las vidas extra: tenemos un número infinito de intentos para cumplir nuestro objetivo. Elimina mucha de la tensión que venía con estos modos y hace casi inútil la recolección de bananas. A cambio gana en accesibilidad y nos hace perder menos el tiempo por partida.

El otro cambio es mucho más significativo. La naturaleza de remake de la que hablamos en nuestro análisis de Super Monkey Ball Banana Mania no es un simple cambio en gráficos. Todo el motor y las físicas que conlleva hacen que el movimiento tenga que ser más calculado, menos veloz. Algunas de las locuras que podíamos ver en el pasado no pueden replicarse ahora.

Parece una transformación de todo lo que hacía grande a la saga, pero esta metamorfosis puede traer mucho positivismo con ello. Las fases que requieren más concentración y los caminos más lentos son ahora posibles. Es similar a caminar por la cuerda floja. Claro que esa cuerda era antes un hilo frágil al mínimo peso inesperado.

Análisis de Super Monkey Ball Banana Mania 3

Hasta el infinito y más allá

Lo largas que pueden ser el número de fases en los modos Desafío es sólo la punta de iceberg. Cada modo de dificultad es radicalmente distinto a los anteriores, y podemos amaestrarlo con suficiente paciencia, experiencia y confianza en nuestras habilidades. En ciertas partes hay puertas que nos permiten saltarnos varios niveles de golpe. La condición es mejorar nuestra técnica.

Esa es la condición por la que quiere regirse en todo momento la saga. Vas a tener que dedicar tiempo al juego, pero va a ser divertido a la par que frustrante aprender sus secretos más profundos. La comparación con Dark Souls al principio del análisis de Super Monkey Ball Banana Mania era en buena parte una broma.

Sin embargo, las similitudes están ahí. Necesitas dedicar tiempo especial a entrenar para aprender las mecánicas y la paciencia de algunos niveles a la par que repasas los anteriores. Lo más importante es que si juegas con amigos alrededor pondréis a prueba vuestra relación. Más te vale tener temperamento para estos desafíos.

Si no puedes devolverles la jugada. Con varios mandos puedes entrar en los minijuegos y disfrutar de las versiones de toda clase de retos con monos de por medio. Carreras, bolos, fútbol; existen doce modos distintos en los que dedicar el tiempo para un jugador o varios mientras compartís sofá. Cumple con su función más tradicional de party game de sobra y añade desafíos que cumplir a lo largo de los años.

Podemos incluso extender nuestra diversión al online con algunos de estos juegos. Dedicar un tiempo al modo calificatorio de las carreras y ciertos minijuegos. Eso sí: por extraño que sea, no podemos disfrutar de estos minijuegos con amigos a través de la red. El modo en línea se queda un poco colgado por dejarnos enfrentarnos a desconocidos y no a nuestros mejores amigos.

Análisis de Super Monkey Ball Banana Mania 4

Conclusiones

Super Monkey Ball Banana Mania puede durarnos perfectamente un centenar de horas y aún le quedaría mucho contenido que ofrecer. Tiene además una tienda interna para desbloquear modos adicionales, objetos de personalización y personajes. Incluso podemos conseguir un salto para hacer más fáciles los niveles, aunque bloqueará puntuaciones y premios.

Siempre va a haber razones para volver a este juego. Si tenemos amigos que compartan las ganas de picarse y nos tomemos a bien su exigente nivel de dificultad es un pase obligatorio. Mucho más considerando que viene al mercado con precio reducido. Es la mejor entrega en su franquicia, aunque sea en esencia por sumar sus primeros juegos.

Eso sí: sus complicaciones no harán que este pueda ser un título que cualquiera disfrute. Sus puntos fuertes son los que para otro jugador pueden ser las mayores debilidades. Si quieres dar una oportunidad a estos monos vas a necesitar mucho zen.

Análisis de Super Monkey Ball Banana Mania
Análisis de Super Monkey Ball Banana Mania para PS5 – Dame cincuenta intentos más
Gráficos
8
Jugabilidad
8.5
Diversión
9
Sonido
6.5
Nota de lectores0 Votos
0
Nos gusta
Infinidad de niveles, modos de juego y desafíos.
Magnífica selección de minijuegos con modo multijugador.
Precio reducido de lanzamiento.
Puede mejorar
Terriblemente frustrante si no conservas paciencia.
Multijugador con amigos restringido a sólo modo local, no online.
Banda sonora poco remarcable.
8
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