Análisis de Steamburg para Nintendo Switch

Análisis de Steamburg para Nintendo Switch – Skynet al estilo victoriano

Los chicos de Telehorse nos traen una invasión robótica a una ciudad idílica. Descubrid que atesora con nuestro análisis de Steamburg para Nintendo Switch.

La híbrida de Nintendo sigue cosechando infinidad de indies para todos los gustos.  Hoy os traemos el análisis de Steamburg para Nintendo Switch que, con sus mases y sus menos, la propuesta viene a contentar a los jugadores más de nicho.

El juegovídeo de Microids Indie nos pone en la piel de Vincent Cornelius Moore, un profesor renombrado que tendrá que enfrentar a un ejército de robots que han invadido la Tierra. Sin más armamento que unas bolas de energía tesla y su ingenio para resolver puzles, Vincent hará todo lo posible por saber del paradero de su novia y descubrir el misterio que hay detrás de la invasión.

Narrativa — La utopía tecnológica que se autodestruye

La trama de por sí no es un vehículo al que agarrarse con firmeza, esta se aúpa de la ambientación, una urbe de ensueño revitalizada por la tecnología steampunk. Sin ella, tendríamos un guion parco y aterradoramente simple. Pero tranquilos, porque este está diseñado para ser así en primera instancia.

Con pequeños recuerdos y anotaciones del profesor, al superar cada nivel, nos iremos poniendo a tono con la historia. Por lo demás, es la misma ciudad con sus niveles la que nos irá empapando de su lore, que hará las delicias entre los más fanáticos del género Steampunk.

De hecho, las sensaciones que transmite y la presión que se siente en la atmósfera recuerda a películas de la talla de, The Terminator (James Cameron, 1984), Monstruoso (Matt Reeves, 2008), La Guerra de los Mundos (Steven Spielberg, 2005) o Calle Cloverfield 10 (Dan Trachtenberg, 2016).

Análisis de Steamburg para Nintendo Switch
El juego va fluido tanto en modo portátil como en modo sobremesa.

Apartado gráfico — Del vapor a las chispas eléctricas.

En el tema audiovisual, este pequeño juegovídeo le vuelve a deber mucho a la ambientación. Como decimos, la recreación y la fusión de elementos steampunk son una gozada. La predominación tecnológica, una ciudad repleta de chimeneas de vapor, puentes, mecanismos complejos, electricidad y los mismos robots invasores conforman este rico cóctel pseudo-futurista. A su vez, la paleta de colores, con una clara predominación de las pinceladas oscuras de rojos, marrones y negros, en contraposición de la viveza azul de la electricidad y los leds de los mecanismos, es idónea para avivar una ambientación de tal nivel. De hecho, la cámara cenital nos permite vislumbrar los niveles al completo para comprobar de primera mano estas bondades.

En cuanto a músculo gráfico, todo está más que fetén. Animaciones correctas para unos robots que se sienten completamente mecanizados en su movimiento, un profesor lento pero firme a la hora de desplazarse y realizar cualquier acción. Los efectos lumínicos brillan por su ausencia, algo lógico viendo la paleta de colores oscuros con la que desentonaría, pero no por ello se queda atrás en los efectos eléctricos de las bobinas tesla y las bolas de energía.

Donde quizás veamos que flaquea un poco el programa es en los diseños. Los robots se quedan en modelos demasiado simples y el profesor no deja de ser un mero avatar con una ropa nada representativa de la época, recordando más a protagonistas disonantes o con funciones de trámite como sucedía en el lejano Kurushi (Epics, 1996).

Apartado sonoro —  Recuerdos idílicos versus un presente lastimero

La cosa sigue una línea similar si nos centramos en lo sonoro. Piezas que rezuman un aire cincuentero muy exquisito y que casan como anillo al dedo para la curtida ambientación del título. Silver Rocket son los encargados de la composición de la misma, mezclando la ensoñación de unos años prósperos con otros de oscuridad gracias a pistas que tocan más una vertiente electrónica experimental, con predominio de contrabajos, percusión tranquila, sintetizador y jugando con los niveles de los tonos.

Respecto al doblaje, nos llega con las voces en inglés, pero tampoco es que haya demasiados momentos que se dé cancha a los diálogos (o más bien monólogos, en este caso). La única voz que tenemos es la del mismo protagonista, que aupará los textos que sirven de entradilla para cada nivel y que van desengranando el lore poco a poco.

Análisis de Steamburg para Nintendo Switch
Al inicio, los niveles serán muy sencillos pero la cosa se irá complicando una barbaridad.

A los mandos — Rompecabezas sencillos para llevarte a donde quieras

Ya entrando en la chicha jugable. La propuesta desarrollada por Telehorse se hace fuerte en la resolución de puzles en tiempo real mientras lidiamos con los robots acosadores.

Cada nivel lo conforma un pequeño mapa con áreas bloqueadas que debemos abrir encendiendo intricadas redes de mecanismos. Para ello tenemos que valernos de nuestro más puro ingenio, ya que el pobre de Vicent no está pertrechado de armas o gadgets más allá de unas bolas de energía tesla. Estas nos sirven para iluminar el escenario, atraer a los robots antes de que inicien su carnicería contra nosotros o activar mecanismos que estén fuera de nuestro alcance.

Saber lidiar con estas bolas tesla a la par que moverse por los escenarios es capital para salir airoso de los niveles. Los robots son más rápidos que nosotros, un simple profesor que debe tener alergia a eso de correr porque se toma todo con una parsimonia apabullante, y nos mandarán al otro barrio con solo tocarnos.

El juego en sí no es demasiado largo, en 4 horillas lo tendremos completado en su totalidad. Pero ojo, culpables, que así como pasaba en los títulos de hace 2 décadas, la duración viene plasmada por el reto que atesora en detrimento de los contenidos ofrecidos. La dificultad que ofrece Steamburg es digna de elogio. A cada nivel superado, la complejidad de los puzles, el número de enemigos y la cantidad de acciones que tenemos que emplear suben exponencialmente hasta llegar a cotas de demencia en sus compases finales.

Nos atreveríamos a decir que, la dificultad, quizás sea un pero del programa. En lo personal, nos gustó este planteamiento pero comprendemos que los perfiles de jugadores más nóveles en este género o que vengan en la búsqueda de una aventura sosegada, se van a dar con el canto en los dientes.

Análisis de Steamburg para Nintendo Switch
En los compases finales tendremos que lidiar con muchas tareas a la vez, a veces se puede volver frustrante.

Robusted y planteamiento firme pero tornándose en una experiencia efímera.

En conclusión, Steamburg es un lindo bocadito para los amantes de las ambientaciones steampunk o para los que busquen juegos de estrategia rápida y directa en tiempo real. Con puzles simples pero que requieren un poco de ingenio, enemigos implacables y la austeridad como santo y seña, el juegovídeo de Telehorse nos ha hecho pasar un buen rato durante sus 4 cortas, pero intensas, horas.

Narrativa
7.5
Gráficos
8.8
Sonido y Música
9.2
Jugabilidad
9
Nota de lectores0 Votos
0
La ambientación esta genial gracias al uso de los colores y el aire steampunk.
Dificultad a prueba de bombas, propone un desafío muy satisfactorio.
El juego es muy sólido. Ningún bug o problema con el framerrate en toda la aventura.
En menos de 4 horas, si se nos da bien, lo tendremos completado en su totalidad.
La dificultad puede desesperar a los menos pacientes o amateurs en el género.
8.5