Tras completar el juego metiéndole una interesante cantidad de horas, ya estamos en disposición de mostraros un completo análisis de Outriders. Un nuevo looter shooter muy divertido, cuyo punto fuerte es su acción frenética, además de la personalización de nuestro personaje en cuanto a equipamiento y habilidades.
No se puede decir que los chicos de People Can Fly no tengan experiencia en juegos de disparos. De hecho, algunos de sus mejores trabajos son Bulletstorm, Painkiller y Gears Of War: Judgment entre otros. Es más, para su último proyecto han tomado prestados elementos de la saga de microsoft, aparte de fijarse en otras como The Division, Destiny, o Remnant: From The Ashes.
Gracias a esta amalgama de títulos, nos encontramos ante una obra con altibajos pero que en conjunto resulta interesante y divertida. Si os interesa conocer más a fondo cuáles son virtudes y defectos, no tenéis más que continuar leyendo.
Como es habitual vamos a comenzar con su argumento, en el que tenemos una de cal y otra de arena. Por un lado estamos ante una interesante historia de ciencia ficción, que mezcla elementos de fantasía, algo de misterio y momentos de acción bastante espectaculares.
No obstante, también nos encontraremos con muchos tópicos, una narrativa algo dispersa y un final más simple de lo que todo parecía indicar. Eso sin contar a algunos personajes que dan la impresión de tener relevancia en la trama, para desaparecer por completo a mitad de esta. De todos modos, se nota que sus desarrolladores se han esforzado en ella, para que no sea un mero trámite con el que alcanzar el endgame.
La premisa nos lleva a un futuro en el que la Tierra ha dejado de ser habitable. Por ello, la raza humana hace las maletas en busca de un nuevo hogar, llegando al planeta Enoch. Un lugar que en un principio se vislumbraba como una nueva oportunidad, pero que al final resulta ser un desastre.
Una extraña anomalía en forma de tormenta hace acto de presencia, matando a la mayoría, aunque también mutando a unos pocos y otorgándoles increíbles poderes. Por descontado nosotros somos parte de este último grupo, pero al encontrarnos gravemente heridos nos veremos criogenizados para despertar varias décadas en el futuro.
En ese momento nos damos cuenta que las cosas no han salido especialmente bien. Estamos en plena guerra por el control del planeta, y gracias a nuestras nuevas habilidades, podemos ser la mejor baza para salvar a la humanidad. A partir de aquí no vamos a ahondar más en el argumento, ya que es mucho más divertido que lo descubráis por vosotros mismos.
Como ya hemos comentado, tras la tormenta emergemos como una mutación con unos espectaculares poderes. Cuáles serán los que tengamos, dependerá de nuestra elección de clase. Tendremos cuatro diferentes entre las que escoger que son Tecnomante, Destructor, Piromante e Ilusionista. Cada una de ellas con su propio árbol de mejoras pasivas, que a su vez posee hasta tres ramas distintas.
Esto hace que como mínimo podamos construir al menos doce builds diferentes, amén de algunas variaciones en función de las habilidades que equipemos. La verdad es que en este apartado el título queda muy por encima de juegos como Destiny, aunque algo por debajo de The Division. Pero como decimos, es una cantidad enorme que nos permitirá personalizar el personaje como queramos.
Además, se nos permite resetear los puntos de experiencia cuando queramos y sin coste alguno, de modo que podemos probar las diferentes variantes hasta encontrar la que más nos guste. Eso sí, siempre dentro de la misma clase, si queremos jugar con otra deberemos comenzar el juego de nuevo. Esto es un poco más engorroso y puede que a muchos no les guste. Menos mal que el juego es divertido.
El otro punto que diferencia a nuestro personaje del resto es el equipamiento. Como buen looter, estaremos casi de manera constante recogiendo armas o piezas de armadura. Al igual que en otros títulos similares, estas serán de distintas rarezas, pudiendo diferenciarlas en función del típico código de colores visto en otros exponentes del género. Blanco, verde, azul, morado y dorado.
Todas estas piezas cuentan con muchos parámetros a tener en cuenta. Por un lado tenemos los típicos de daño, recarga, probabilidad de crítico, cargador y DPM. Aparte, y en función de su rareza, también incluyen uno o dos atributos pasivos que benefician nuestras habilidades, o nos otorgan alguna otra mejora. Lo bueno es que podremos cambiar la que no nos guste o sea útil para nuestra build.
Para poder hacer esto debemos tener tanto los materiales necesarios, como la mejora en cuestión. El modo de obtener estos materiales pasa por desmontar las piezas de equipamiento que no utilicemos. Al hacerlo conseguiremos, por un lado, la habilidad pasiva de dicho objeto, además de hierro en el caso de las armas, o piel si se trata de una armadura.
Todo esto es un gran punto a favor del juego, ya que así se alarga el uso de nuestro equipamiento. Más aún si tenemos en cuenta que también podemos subir el nivel del equipo, e incluso cambiar su rareza. En otros títulos similares, lo normal es que pongamos simplemente las piezas con puntuaciones más altas hasta bien pasada la campaña.
Pero todo esto no serviría de nada sin una buena jugabilidad. Por suerte, en eso también destaca Outriders. Una vez en el campo de batalla, no podemos sino tener palabras de elogio hacia el trabajo de People Can Fly. Los tiroteos son frenéticos y fluidos, mejorando además gracias al uso de nuestras poderosas habilidades. Además, uno de los puntos más interesantes es la curación, la cual está supeditada a nuestro ataque.
Pues sí culpables, aquí no tenemos botiquines ni nada que se le parezca. La manera de restaurar vida depende de que disparemos como locos. En función de la clase escogida recuperaremos salud con el daño infligido, gracias a nuestras habilidades, o con cada muerte. Esto hace que realmente la mejor defensa sea el ataque.
Y eso que como sabéis, estamos ante un shooter 3D con sistema de coberturas. Pero el uso de estas no siempre es la mejor opción por el motivo comentado en la línea superior. Por ello, en no pocas ocasiones nos veremos corriendo por el campo de batalla lanzando habilidades por doquier, lo que aumenta el frenetismo del título.
Del mismo modo hay que tener en cuenta la enorme dificultad de Outriders, que llega de la mano del nivel de mundo en el que nos encontremos, y ascenderá del mismo modo que subimos el nivel de nuestro personaje. Por supuesto los enemigos se vuelven más duros, pero también mejora la obtención de loot y su rareza. Aquí se notará cada vez más, en función de si nos hemos creado una build equilibrada o no.
También debemos añadir que aparte de la historia principal, que nos puede durar entre 15-20 horas, existen unas cuantas cosas más por hacer si queremos. Las misiones secundarias, contratos de Se Busca, Cacerías o el recuperar artefactos antiguos nos pueden añadir otro buen puñado de horas. Eso sin contar con las Expediciones de las que os hablaremos un poco más adelante.
Eso sí, no debemos dejar de lado algunos puntos más flojos en el apartado de la jugabilidad. Por ejemplo la poca variedad de situaciones que viviremos en el juego. Prácticamente lo único que hacemos es pegar tiros y usar nuestros poderes. Nada de plataformas o algún tipo de puzle que nos haga soltar las armas por un tiempo. Aquí hemos venido a matar y punto.
Tampoco es que la exploración sea su fuerte. Sí que tenemos varios caminos por mapa que poder patear a nuestro antojo, y en los que es posible encontrar cajas de loot o farmear algo de hierro. Aún así todos son muy lineales y sin apenas secretos ocultos. Además, acabaremos visitándolos todos si hacemos los trabajos secundarios citados anteriormente, por lo que hacerlo antes no tiene mucho sentido.
Y por fin llegamos al postgame. En juegos como Destiny o The Division, el auténtico meollo comienza al finalizar la campaña principal. Ahí comienzan a aparecer los mejores objetos, y se liberan nuevos modos de juego en los que farmear este poderoso equipamiento, y por fin crear la mejor build posible y optimizarla al máximo.
En Outriders esto no es así ya que como os hemos ido comentando, el personaje lo creamos a lo largo de toda la aventura. A mi parecer esto es un acierto, ya que nos hace estar constantemente pendientes de nuestro avatar, lo que es una parte divertida del título. Pero eso no significa que cuando terminemos la historia no tengamos trabajo.
Por ello, al finalizar la trama se desbloqueará un nuevo modo de juego llamado Expediciones. Esta modalidad consiste en unas misiones cronometradas, en las que recuperar los recursos caídos de la Flores. En función del tiempo que tardemos en hacerlas, conseguiremos mejores o peores recompensas, aparte de un tipo de moneda distinta con la que comprar objetos legendarios.
Realmente se siente como un añadido algo artificial para alargar la vida útil del título, pero no deja de ser divertido y sirve para mejorar aún más a nuestro protagonista. Habrá que esperar a ver si finalmente contamos con futuros DLC que amplíen la historia, como parece que así será.
En función del tiempo que tardemos conseguiremos mejores o peores recompensas
De nuevo aquí hemos de mencionar tanto sus puntos fuertes, como los que no lo son tanto. Por un lado el diseño artístico es espectacular, con un planeta repleto de múltiples biomas distintos y muy bien recreados. Lo mismo estamos en un cálido desierto, visitamos magníficas ruinas, o atravesamos un espeso bosque. No veremos dos mapas iguales. Gran trabajo del estudio en este sentido.
Además, incluso con muchos enemigos en pantalla y nuestros poderes activos, los frames no se resienten, manteniéndose en los 60 estables a una resolución de 4K.
Lo malo es que estas localizaciones son un poco sosas, sin tantos detalles como en otras obras similares. Del mismo modo, la estructura de los niveles es algo plana y simple, e incluso las coberturas no se sienten tan orgánicas como en The Division, por ejemplo.
De igual manera, el diseño de las armas y armaduras legendarias no goza de la misma personalidad que las vistas en el juego de Ubisoft o Destiny por ejemplo. Lo bueno es que no es algo que afecte a la jugabilidad, por lo que tampoco es muy preocupante.
Aún así, en términos generales el juego cumple con buena nota, aunque quede algo por debajo de los grandes del género.
En este apartado el juego es bastante notable, pese a no destacar especialmente en nada concreto. Cuenta con un gran trabajo de doblaje a nuestro idioma, realizado por varios actores conocidos de otros videojuegos, cine o series. Por ejemplo, Abraham Aguilar que aquí es el Doctor Zahedi, es la voz habitual de Krusty el Payaso o Bender, entre otros.
Las melodías alternan momentos épicos con otros más relajados, cumpliendo sobradamente con su cometido. Aún así, la que más recordaremos es la del menú principal.
Por último al sonido de los poderes, disparos, o armas tampoco se le puede poner pegas, pese a que a algunas parece faltarles algo de contundencia. Pero en términos generales estamos ante un buen trabajo.
Con todo esto dicho, es muy posible que no pueda desbancar de su trono a Destiny o The Division, pero sin duda puede brindar innumerables horas de diversión a quienes busquen una propuesta más directa y menos compleja. Yo al menos estoy deseoso de futuros DLC que amplíen el argumento y lore de Outriders.
Allons–y!
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