Se anunció hace tiempo. Luego se retrasó. Pero al final ha llegado. Y ha cumplido de sobra. El análisis de Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino os va a mostrar que es casi todo lo que se puede esperar de un juego de estas características.
Gran jugabilidad (muchas, de hecho), un sistema de exploración y gestión bastante interesante y unos personajes carismáticos. Quizás el problema es que esperábamos una historia algo más… distinta. Y pese a tener sus giros y sorpresas, no es nada que no se haya visto hasta la fecha.
Vamos a darle caña, porque la ocasión se merece.
Si habéis jugado al primer Ni no Kuni de PlayStation 3, olvidaos de él. Esta segunda parte no tiene nada que ver ya que la jugabilidad ha cambiado. Ya no tenemos únimos. Ahora tenemos fofis. Y nuestra participación en combate es mucho más importante que en su primera aventura. Bueno, al menos en uno de los tipos de combate que hay en el juego.
Y es que esta es una de las grandes bazas de Ni no Kuni II. No hay una única jugabilidad. Hay varias que se mezclan las unas con las otras y hacen que el juego sea muy dinámico. O al menos, nos deja centrarnos más en lo que nos guste de él.
Podemos decir que es un juego de exploración y crafteo sin miedo a equivocarnos. Pero también es un JRPG. Y un ARPG. Y también un juego de estrategia de ejércitos. Además, también tiene trazas de gestión. Vamos, un batiburrillo de elementos que, la verdad sea dicha, no deja a ninguna de sus patas coja.
Y si hablamos de los combates de ejércitos lo que os puedo contar es que son más complicados de lo que se ve en el tutorial. No os quedéis con eso porque van a ser vuestro verdadero reto en cuanto el reino llegue a un determinado nivel. Cuidad las tropas, colocadlas bien y sobre todo usad bien los puntos de combate que tenéis. El combate más táctico de Ni no Kuni II es este. Y puede ser una pesadilla si no lo planteáis como es debido.
Hay algo que me ha gustado, y mucho, de Ni no Kuni II. Y es algo que me ha recordado al hace poco lanzado Romancing Saga II.
En casi todo RPG que se preste, avanzar significa, cómo no, encontrar ciudades con mejores herreros, hechiceros, armeros y demás. Esto nos permite equiparnos con mejores objetos y, en definitiva, subir nuestro nivel de equipo.
En Ni no Kuni II esto no pasa. Por que ¿para qué vamos a ir al extranjero si podemos hacerlo en nuestro propio reino? La gestión de Estivania (ya podían habernos dejado elegir el nombre) es algo que determinará, y mucho, el avance de nuestra aventura.
¿Quieres más hechizos? Pues habrá que potenciar la biblioteca y el laboratorio de investigación. Pero para que estos funcionen deberás de buscar a gente que tenga un determinado conocimiento de magia y que pueda desarrollar esas nuevas investigaciones. Al principio, con un simple mago te bastará. Pero cuando quieras hacer algo de más nivel, más te vale haber conseguido muchos súbditos eruditos para tu reino, o si no olvídate de ese hechizo y esa mejora.
Lo mismo pasa con herreros, armeros, criadores de fofis, cocineros y recolectores. Todo en Estivania tiene nivel, y se gana con el tiempo. A más nivel, o más personas trabajando en ese edificio, más resultados. Y eso se traduce en mejor equipamiento para los aventureros.
El crecimiento de Estivania va a acaparar gran parte de nuestro tiempo. Primero porque sin ella seguramente nos quedemos cojos. Pero también porque vamos a tener que ir por todo el mundo buscando a gente que se quiera venir al reino. Y de paso, a darnos cosas interesantes, por supuesto.
Para ello tenemos dos métodos. Las ciudades y pueblos (no demasiado abundantes) son la principal fuente de recursos de este estilo. Mucha gente nos pedirá cosas y, a cambio, decidirá venirse a nuestro reino. Otras personas nos las encontraremos por ahí perdidas en medio del mapa y algunas incluso contactarán con nosotros casi por error.
Esto va a hacer que tengamos que darle la vuelta al mundo una y otra vez. Y no es precisamente pequeño. Sin embargo sí que es especial. A diferencia de otros juegos, Ni no Kuni II centra casi toda la carga de exploración en el mapa del mundo. Ese mapa en el que todo es muy chibi y adorable. Pues esa será la vista que más usemos durante nuestra aventura.
Al principio ya os digo que choca, y mucho, todo esto. Pero conforme avances en el juego descubrirás que hay mucho más de lo que se ve a simple vista. No todo es tan sencillo como parece ya que habrá sitios aparentemente inaccesibles a los que tendremos que llegar… a base de esperar o de sesera. Incluso algunos solo serán accesibles bajo un nivel de investigación determinado en Estivania.
Como os he dicho, Ni no Kuni II es un juego que cumple con casti todas nuestras espectativas. Los combates son profundos, dinámicos y con mucha estrategia. La exploración, aunque parezca simple, no lo es. Y la gestión del reino hace que tengamos que estar muy pendientes de él para avanzar como queramos.
Sin embargo el hilo conductor de todo el juego falla. No estrepitosamente, pero falla. La Ira de la Bruja Blanca era un cuento de hadas, pero con un trasfondo y una historia bastante más serias que El Renacer de un Reino. Aquí, nuestro Evan tendrá que apañárselas para crear un reino de la nada y hacerse amigo de todo el mundo.
El problema no llega con él, sino con sus ayudantes. Personajes que, por historia, deberían de tener mucha más sesera y ser menos fantasiosos que el niño. Además, muchos de estos se unen al grupo por inspiración divina. Casi que parece un pretexto para meternos en la dinámica de creación y gestión del reino. Y este no es el cometido de la historia.
Sí que es cierto que hay una historia detrás de la historia. Eso no lo negaré ni os lo destriparé. Pero ni mucho menos consigue llegar a la altura del primero. Y mira que Evan ha acabado gustándome (y mucho). Pero aún así, su historia, la historia de Ni no Kuni II, es floja. Y eso es algo que me ha dolido en el alma.
Además de esto, y pese a que gráficamente es precioso, la falta de escenarios en los que uno se pueda perser a «tamaño normal» también le pasa factura. Y la banda sonora brilla mucho por su ausencia. La gran melodía que siempre escucharemos es, cómo no, el mismo tema principal que escuchamos en Ni no Kuni. Pero si salimos de ella, veremos que, sí, sigue el mismo patrón, pero queda muy alejada de la espectacularidad o el recuerdo.
Vamos, que no recuerdo las melodías de este juego, pese a haber tenido algunas muy interesantes.
El balance final de Ni no Kuni II: El renacer de un Reino es positivo. Muy positivo. Es un grandísimo juego que ofrece mucho más de lo que esperas. Gestión, batallas, RPG, estrategia, exploración. Sin embargo, el hilo conductor, el que debería de haberlos unido a todos, falla.
Como os digo no es estrepitoso, pero ni sorprende ni cuenta nada nuevo. Solo algunos pequeños cambios ayudan a mejorar la experiencia pero cuesta y mucho, que la historia arranque y entre en esa parte más oscura y escondida que queremos. Y luego, no es para tanto.
Quizás sea la sombra del primer y sorprendente Ni no Kuni. A lo mejor es que los fofis no son tan carismáticos como los únimos o que Estivania nos importa menos que la historia de Ni no Kuni II. Sea por lo que sea, este Ni no Kuni II quedará por detrás del primero. No a mucha distancia, pero sí por detrás.
Así que si disfrutásteis con Ni no Kuni, si disfrutásteis con él, este juego va a ir por el mismo camino. Habrá momentos de gloria y otros más simplones. Pero al final, el camino merece la pena.
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