Llegas un día cansado de un arduo día de trabajo. Tratar con clientes, con el jefe… No quieres hacer otra cosa más que desconectar. ¿Y qué mejor para desconectar que con un videojuego? Puedes montarte tu propia granjita con Story of Seasons, darte una vuelta por el mundo de The outer Worlds… o, sí lo prefieres, ponerte a gestionar una fábrica. ¿Que por qué ibas a elegir esto último? Pues bien porque eres masoquista o bien porque es tremendamente divertido. Así que vamos a comprobar cuál de esas dos opciones nos deja el análisis de Little Big Workshop.
Little Big Workshop nos pone a los pies de una (en principio) modesta fábrica que acaba de comenzar su andadura. Tras un pequeño tutorial que nos enseña las cosas más básicas para no ser unos tiranos déspotas al borde de la quiebra, podremos dedicarnos a nuestras labores más profesionales. Y es que realmente no hay mucho más que rascar: gestiónalo todo, manten la maquinaria bien y entrega las cosas a tiempo. Simple, rápido y efectivo.
Pero lo cierto es que es bastante adictivo, para qué nos vamos a engañar. Con un poco de cabeza, y pese a no tener mucha experiencia en los juegos de gestión, la fábrica se puede mantener de manera más que óptima. Te especializas en un par de cosas, centras a tus trabajadores en ello y para adelante. Pero, claro, pese a que te puedes mantener con eso no es lo más divertido. Más si quieres un reto. Lo gracioso es ponerte a pensar en cómo tener una gran variedad y mantenerlo a flote.
Más aún cuando quieres mantener a los clientes contentos. Y es que, en ocasiones nos llamarán para pedirnos objetos determinados, que debremos priorizar en la cadena de producción si queremos llegar a tiempo con el plazo. Por supuesto, esto tendrá una parte buena, dado que esto nos reportará experiencia y dinero extra. Aunque lo que más aumenta es nuestro ego, para qué engañarnos. Ninguna petición se nos resiste.
A no ser, claro está, que ocurra un incidente fortuito, como me ocurrió a mí, claro está. En primer lugar, por desatender la maquinaria, haciendo que la producción se resintiera. En segundo lugar, por un bug que hizo que mis trabajadores, por alguna razón que no logro comprender, no se pusieran a trabajar y se quedaran siempre en la sala de descanso. La hice demasiado confortable, eso está claro. Porque sí, a los trabajadores hay que tenerlos contentos y con energía, cosa que sólo podremos lograr con una buena sala de descanso y colocando elementos diversos en las zonas de producción para que el ambiente sea más agradable, manteniendo así durante más tiempo su energía.
Pero quitando estos elementos, y alguna plaga de ratas/seres aleatorios, el juego se presta bastante sencillo de completar. Con esto en mente, casi parecerá que no necesitéis ni estudiar empresariales. El mundo de la gestión está al alcance de la mano. Tenemos hasta gráficos, habilidades que desbloquear… algo muy completito.
En cuanto a lo que se refiere al factor artístico, es bastante simple. La música que tenemos de fondo casi podemos decir que se pasa completamente por alto. Los efectos de sonido de las maquinarias sí que están bastante bien traídos, y amenizan bastante esa monotonía, pero a la larga cansan bastante. O más bien podemos decir que te vas a olvidar completamente que están ahí.
En cuanto a los gráficos, son bastante simpaticotes. Usan un estilo muy super deformed, con personajes cabezones, sin cuello, que casan bastante bien con el ambiente. Su diseño no es que sea muy variado, pero como tenemos una plantilla con sus nombres, donde podemos elegir a quién encargar cada acción, no habrá problema. Además, somos empresarios, no nos prendemos el nombre de todos nuestros trabajadores.
Los entornos también cuentan con este diseño que no trata de explotar cabezas, pero que funciona bien. Lo más destacable quizás sea, a mi parecer, los objetos que creamos. Y, bueno, el pequeño pero divertido detalle de que todo esto sucede en lo alto de una mesa de trabajo. Sí, de manera literal. Es una metáfora bastante bonita para hacernos sentir doblemente como unos empresarios que gestionan todo su entorno de trabajo, haciendo que parezca un juego. Porque realmente, en este sentido, lo es.
Podemos resumir todo en que con Little Big Workshop se nos ofrece un juego de gestión bastante simple, pero que sabe entretener de manera bastante satisfactoria. Hay algunos errores que nos han fastidiado la experiencia de juego, pero no dudamos en que se irán mejorando con diversas actualizaciones, pues pese a todo estos son bastante nimios.
Viene genial, sin duda, para relajarse durante un rato, y los añadidos en forma de experiencia y confianza con los clientes son bastante simpáticos. No es primordial, pero puede acompañarte con bastante acierto durante algunas buenas tardes.
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