Doom Slayer se quedó con ganas de aplastar más demonios y vamos a ayudarle con este análisis de Doom Eternal: The Ancient Gods – Parte I

Sí, todos teníamos ganas de volver a meternos bajo la armadura de Doom Slayer. Recargar la Super Escopeta y bañarnos en las entrañas de todo demonio que nos salga al paso es una experiencia que siempre será bienvenida. En el análisis de Doom Eternal os hablé de las infinitas maravillas que atesoraba la vuelta de la franquicia icónica de Id Software. Ahora toca profundizar todavía más en su nuevo DLC. Os cuento si el rumbo que está tomando la saga es el correcto o el erróneo con este análisis de Doom Eternal: The Ancient Gods – Parte I para PlayStation 4.

Trasfondo por encima de fondo

Una de las muchísimas cosas que se preocupó en mejorar Eternal frente a su predecesor fue en mostrarnos más acervo de nuestro protagonista. Sabemos que Slayer es un guerrero de otra dimensión, entrenado para combatir demonios, con una furia incomparable en el universo conocido, pero… ¿Cómo llegó a ese mundo primeramente? ¿Por qué odia tanto a los demonios? Por Internet pululaban muchas teorías acerca de que si el final de Doom 64 conectaba con este y en verdad Slayer no era otro que Doom Guy, el tataranieto de M.J. Blazkowicz -y protagonista de la saga Wolfenstein-.

Id Software era consciente de estas lagunas y ha decidido ahondar en ellas con los DLC. En este The Ancients Gods Parte Uno no se responderán a la mayoría, pero sí que hace un trabajo encomiable por ahondar más en nuestro protagonista. Claro está, el móvil nos empuja a ello, teniendo que retornar a nuestra dimensión infernal para encontrar al Serafín, un ente capaz de frenar la invasión demoníaca de la Tierra. Porque la misma incluso se le ha salido de las manos a Slayer.

Así pues, The Ancient Gods Parte Uno es más un añadido narrativo que otra cosa. Su fuerte radica aquí, en el acervo, descuidando bastante lo demás… Por desgracia.

Aunque no hay muchas cinemáticas, tendremos bastante historia que desentrañar de nuestro protagonista, Doom Slayer.

La acción táctica perfecta de Eternal estropeada

No os podéis ni imaginar el deleite al que sucumbí con la campaña del juego principal. Doom Eternal, a los mandos, es sencillamente una experiencia perfecta, da igual como os pongáis. Disparar está bien en cualquier juego si las sensaciones -como la gunestética- están cuidadas. Sin embargo, Eternal fue un paso más allá, creando la Doom Dance, una simbiosis de micromecánicas que tenemos que efectuar cuando los demonios aparecen, antes de que nos den matarile. Dispara, muévete, recarga, usa la motosierra, usa el impulso, cambia de arma para explotar el punto débil del rival que tienes enfrente, lanza la granada, salta, saca la BFG, finaliza la contienda con tu Crisol…

Este cóctel de posibilidades nos vuela la cabeza en los primeros compases, pero una vez te acostumbras es la sensación más placentera que existe dentro del género de los shooters. Pues bien, sabiendo esto, no sé qué les pasó por la cabeza a Id Software para romper el equilibrio con este DLC. The Ancient Gods Parte Uno nos mete en arenas donde los enemigos tienden al infinito, dándonos recursos limitados, con lo cual la dificultad se ha incrementado una barbaridad de forma súper artificial.

El juego base estaba cuidado al milímetro, tanto, que los recursos estaban bien diseminados por los mapas para que no nos flipásemos sudando poder pero tampoco llorásemos por tener los cargadores vacíos. Aquí nada, da igual lo curtidos que vengamos de la Campaña, nos van a dar pal pelo, ya sea por falta de recursos como por exceso de enemigos en pantalla, casi llegando a los niveles de un Musou. Una lástima, porque esto atenta directamente contra lo mejor de Doom Eternal…

Locuras, como enfrentar dos acechadores a la vez, se dan cita en The Ancient Gods.

A veces más no tiene porque ser mejor

Si venís buscando nuevo contenido en este DLC, agarraos, que vienen curvas. Sí, hay nuevo contenido, en forma de demonios inéditos y escenarios pero -ahí viene el temido pero- son 4 cosas mal contadas y aun por encima los escenarios tienden a repetirse más que un loro encocado. Así como Eternal hacía un trabajo fuera de serie a la hora de diseñar sus mapeados, con una verticalidad y definición de locura para explotar la libertad del jugador en todo momento, los de The Ancient Gods Parte Uno recuerdan a los de Doom 2016. Es decir, mucho pasillo, con alguna barra puesta al tuntún con la que catapultarse a una zona superior, pero en general son zonas más cerradas y que se sienten hechas a correr con el editor.

No están pensadas como en Eternal para insuflar vida a la Doom Dance, valiéndose uno de las paredes, situación y colocación de impulsos para que Slayer no pare nunca jamás de moverse y rodear a sus enemigos. Aquí estaremos más tiempo pensando a donde nos lleva tal objeto o atascados en una esquina siendo vapuleados por las hordas del Infierno.

Luego hay que contar con que la cantidad de enemigos que nos salen en cada emboscada es estúpidamente enorme. Ni tan siquiera nuestro arsenal mejorado a tope ayuda demasiado. Encontrarte con cosas como dos cyber mancubus en un pasillo sin escapatoria, que digo, incluso que te ataquen dos acechadores a la vez… Pues no hay Slayer que lo resista en las dificultades más altas. Es una pena, en serio, que hayan decidido por apostar en un reto tan artificial y hecho con prisas. La idea de dar una experiencia algo más chunga en un DLC siempre es bienvenida, pero las cosas hay que trabajárselas o solo vas a conseguir frustrar porque sí.

Aunque habrá nuevas localizaciones que visitar, muchas serán ya viejas conocidas.

Slayer va tener que colgar el casco como esto siga así…

The Ancient Gods no entiende lo que es Doom Eternal. Agradezco enormemente el empeño en dotar de más acervo a Slayer y su mundo, pero el músculo de Doom son las buenas sensaciones al exterminar a nuestros enemigos. Si pecas en eso, destruyes la experiencia casi al completo. Por más que me duela, no puedo recomendar este contenido adicional, salvo que queráis conocer más trasfondo de su protagonista. Si queréis un reto superior a lo que ofrece la Campaña, antes os recomiendo su multijugador -o superar de nuevo la campaña en las dificultades tope- que pasar por esta pesadilla mal diseñada.

Esperemos que para la Parte Dos tomen conciencia de estos problemas y decidan redimirse. No puede ser que los genios de Id Software hayan pecado en lo que mejor tenían dominado…

análisis de Doom Eternal: The Ancient Gods - Parte I
Análisis de Doom Eternal: The Ancient Gods – Parte I para PlayStation 4
Qué habéis hecho con Doom Eternal....
Con grandes intenciones en el campo narrativo pero siendo una gran decepción en el espíritu de Doom. The Ancient Gods Parte Uno es un disparo errado debido a sus niveles repetitivos y hechos con prisas, sumado a decisiones de aumentar la dificultad de forma artificial que estropean la experiencia casi al completo.
Cunde
Contar ya desde el inicio con el arsenal completo y mejorado
El aporte al lore es más que agradecido y satisfactorio
Es Doom Eternal, eso ya es un punto positivo en sí mismo
No Cunde
Escenarios repetitivos, sin gracia y mal diseñados
Picos de dificultad frustrantes y sin razón de ser
Pocos jefes, se echa en falta alguno más
5.2
Slayer Resacoso
Share.

Gozando de los videojuegos y la cultura geek desde que tengo uso de razón. Escribo aquí bajo el influjo del látigo culpable, el iofruta de mi jefe y las ñardfaces más terroríficas que os podéis imaginar. Todo lo demás es pura fantasía que no existe fuera de vuestras cabezas.

Leave A Reply