análisis de Doom 3 VR

Análisis de Doom 3 VR para PlayStation 4

A los demonios se les puede vencer en la realidad virtual tal y cómo mentamos en este análisis de Doom 3 VR para PlayStation 4.

Volver a los dominios de ID Software siempre es una gran noticia y más si podemos experimentar la acción y casquería de Doom desde nuevas perspectivas. Es el caso de este análisis de Doom 3 VR, que nos permite resoñar la tercera aventura del padre de los shooters desde el casco de PlayStation VR.

Doom 3, el hijo polémico

La tercera parte de Doom siempre estuvo salpicada de cierta polémica. Si bien enamoró a muchos, el hecho de que trastocase muchos puntos de su pilar principal hizo que otros tantos le diesen de lado. Hablamos de que la acción ya no es el plato principal como así lo fue en las entregas pretéritas o en las posteriores, sino que lo es el terror.

Doom 3 es un survival horror y lo es con todas las letras. Escenarios opresivos y carentes de luz se abren a nuestros pies, los cuales calzan las botas de un marine nada experimentado que tendrá que pasarlas canutas en una base de Marte donde el infierno se ha desatado.

Nada de emular a un todopoderoso Doom Slayer con el que humillar a la prole de Satán. La tontunada de que se nos acabe la pila de la linterna ya es razón suficiente para poner el grito en el cielo.

Y es que el motor gráfico ID Tech 4 sacó mucho músculo allá por 2004, convirtiendo a Doom 3 en todo un referente para benchmarks que dejó anonadado a medio mundo con sus juegos de luces y sombras.

Los pasillos son el peor enemigo de esta versión. Los giros brucos que tendremos que dar para sortearlos nos provocarán mareos y dolor de cabeza.

Marte, año 2145, una base científica…

Nadie puede contradecirnos al afirmar que la narración de Doom nunca fue su fuerte. Pero con Doom 3 estamos ante un caso bastante excepcional. John Carmack fue el artífice de que la saga virase al género del Survival Horror y experimentó aquí, no solo con nuevas tecnologías, sino con formas de contar una historia que en su época eran una novedad.

Scripts cada dos por tres para mostrar los procesos de posesión de los científicos, proyecciones con cámaras de vigilancia que nos permitían observar los progresos de otros personajes, registros electrónicos en nuestra datapad para leer el día a día de los trabajadores de la planta… Doom 3 se alimenta de muchos de los recursos del género, ya vistos en entregas pasadas de Resident Evil o Silent Hill, para crear una atmósfera opresiva y que no nos permite relajarnos ni un minuto… Aunque tengamos una BFG en nuestras manos.

Además, es de cocción lenta. Se toma su tiempo para que vayamos comprendiendo que algo anda mal e ir acrecentando nuestra sensación de tensión, hasta que la bomba explota, la luz se apaga y nuestra linterna es nuestra mejor aliada junto a nuestra pistola. Ya sabéis lo que toca, sustos por doquier, momentos de indefensión y hasta escenas de un exquisito nivel de gore.

Para interactuar con algunos elementos tendremos que usar el sensor de movimiento del Dual Shock 4.

El Doom ideal para la VR

Viendo que su rama tira más por el terror que la acción desenfrenada, Doom 3 tenía todas las papeletas para ser el exponente perfecto de la franquicia para reinterpretarse con la realidad virtual. Aunque el juego se presta mucho para ser disfrutado así, el trabajo de Archiact en PlayStation 4 no es del todo correcto bajo mi prisma.

Hay ideas que están muy bien traídas, como es el hecho de poder consultar la salud desde una muñequera del marine o que las armas tengan sus respectivos indicadores de munición. No obstante, el mayor problema que le noto es que el control está muy mal calibrado y existe mucha facilidad de contraer cinetosis.

De hecho, cada 30 minutos tenía que descansar por que la sensación de cinetosis era demasiado abrupta y los mareos me imposibilitaban seguir. Si bien es cierto que el leído en muchos sitios que el control de movimiento con Aim Controller es otro mundo, no he tenido la oportunidad de probarlo con este juego, teniendo que relegarme al DualShock 4.

El feedback con las armas es maravilloso y apuntar con ellas no es tan aparatoso como pueda parecer, sin embargo, el desplazamiento es el mayor de los problemas. Dar un quiebro en un pasillo a toda velocidad cuando estamos huyendo se traduce en un giro abrupto que nos descoloca muchísimo e incluso nos puede llegar a marear.

análisis de Doom 3 VR
Que las armas tengan indicador de munición incrustado evita que se sobrecargue la pantalla de elementos innecesarios.

Alternativas y competencia

Si bien no es la primera incursión de Doom 3 en la VR, puesto que salieron mods para PC que permitían disfrutar de ella con Oculus Quest 2, tengo que contaros que es la peor de las experiencias disponibles. Al menos con la versión de Oculus se reportan menos problemas de mareos aunque no esté tan trabajada la inmersión, lo cual sin duda se hace más disfrutable.

Además, en experiencias de terror con VR sin duda alguna Resident Evil VII le come las patatas. La versión de PS VR de Capcom es toda una clase de maestría de como hay que adaptar la VR en un juego de este género.

Tampoco olvidar que no es la primera vez que Bethesda profundiza en la realidad virtual. También adaptó Skyrim y Fallout 4, obteniendo mejores resultados tanto en PlayStation como en PC.

La verdad es que es una pena esta edición, porque el nivel de la adaptación realmente está genial, teniendo los suficientes cambios como para sentir a Doom 3 una experiencia nueva jugándolo así.

análisis de Doom 3 VR
Esta edición no es compatible con los PS Move así que olvidaros de la idea de lanzar explosivos de forma realista.

Doom 3 es un una maravilla que se disfruta mejor sin gafas VR

Doom 3 siempre fue la apuesta de ID Software por presentar un Doom más maduro, serio y que no se anda con tonterías. Al día de hoy sigue siendo un pepino, con un apartado audiovisual al que no le corre el tiempo (a pesar de que tenga ya 17 años) y que se comporta genial a los mandos.

Disfrutarlo en realidad virtual es toda una odisea, con sus cosas muy buenas, como la capacidad de inmersión, el énfasis de la tensión que ya generaba el juego de por sí o algunos cambios para hacerlo más cómodo. No obstante, el movimiento y el desplazamiento no están tan conseguidos tratándose de un juego que no va sobre raíles.

Esto hace que germine su punto más negro, los mareos y la cinetosis, echando por tierra la experiencia al completo. Lo que hizo que acabarme esta versión fuese un auténtico suplicio generándome hasta mal estar de estómago, y no por las escenas cruentas precisamente.

Claro está, estos problemas van según la persona y puede que vosotros no tengáis estos síntomas. No obstante, no puedo recomendarlo debido a esto por muy señor juegazo que sea Doom 3.

análisis de Doom 3 VR
Análisis de Doom 3 VR para PlayStation 4
Doom 3 Vomitera Edition
Jugar a Doom 3 en 2021 sigue siendo una buena idea, más si tiramos de la excelente remasterización que es la versión BFG. No obstante, este acercamiento a la realidad virtual, aunque aporta ideas cojonudas, adolece de problemas críticos dado la naturaleza no estática del juego original. Debido a eso no puedo recomendarlo muy a mi pesar.
Cunde
Doom 3 sigue siendo una bestia gráfica 17 años después.
Su diseño de niveles y su atmósfera de terror son la clave.
La implementación del HUD en VR es inteligente.
No Cunde
Si eres sensible a la cinetosis, directamente ni te atrevas a probarlo.
Las escenas están en formato 4.3 y no tienen mejoras VR.
Jugarlo con Dual Shock 4 es directamente perder el tiempo y la paciencia.
4.5
BFG VR