¿Quién dijo que los caracoles son seres amables y pacíficos? En nuestro análisis de Clid the Snail os demostramos que no siempre es así.

La iniciativa PlayStation Talents, lleva ya unos cuantos años dando la oportunidad a pequeños estudios españoles de la escena independiente. Gracias a este proyecto, hemos podido disfrutar de interesantes trabajos como Submersed, Treasure Rangers o Effie entre otros. Hoy os presentamos nuestro análisis de Clid the Snail, un nuevo título nacido con la ayuda de este sello de calidad.

El pequeño equipo de Weird Beluga Studio, nos presenta su primer trabajo creado bajo el paraguas de Sony, y publicado por Koch Media. Hablamos de un Top Down Shooter con un diseño artístico muy original, en el que además tendremos bastante espacio para la exploración, y algún que otro puzle que resolver. Una interesante mezcla que nos deja un buen título, que sin embargo no está exento de algunos pequeños, pero perdonables, fallos.

La desaparición de la humanidad

El argumento nos sitúa en un lejano futuro, en el que la humanidad se ha extinguido debido a causas que desconocemos. Por contra, los animales e insectos han sobrevivido y evolucionado, formando diferentes facciones y ciudadelas para los de su misma especie. Escarabajos, conejos, saltamontes, topos… Todas las razas tienen su lugar.

Nosotros controlamos a Clid, un caracol un poco excéntrico al que acompaña Belu, una luciérnaga a la cual salvó tiempo atrás. El joven, se dedica a explorar fuera de los muros de su campamento, y de paso a exterminar cuantas babosas encuentra en su camino. Lo malo es que debido a ello, sus congéneres le terminan expulsando de su hogar, por miedo a futuras represalias. Así que a nuestro protagonista no le queda más remedio que hacer las maletas y buscar su lugar en el mundo.

análisis de Clid the Snail
Al pobre Clid lo expulsan de su aldea debido a sus incursiones al exterior

En su viaje termina por encontrar una nueva familia en un grupo de marginados como él, quienes han formado su propia comunidad, llamada Alastor. Esta comunidad la forman un tímido erizo que fabrica armas, una tortuga chamán, un murciélago mudo, una rana ninja y un camaleón que es el líder del lugar. Clid se une a ellos, ayudándoles en los encargos que otras ciudadelas les encomiendan, y con los que a parte de dinero, tratan de conseguir el respeto y aceptación del resto de sociedades.

Como veis, aunque hablemos de un título de acción con temática futurista, en él se tratan temas importantes como las discriminación y la exclusión social. Algo que por desgracia sigue vigente hoy en día. Lo bueno es que tampoco se descuida el componente ficticio, con una historia que engancha y guarda algunas sorpresas. Eso sí, por desgracia estas son bastante predecibles y a poco que estemos atentos nos las imaginaremos enseguida.

Clid encuentra una nueva familia en otros marginados como él

Clid, el caracol guerrero

Ya a los mandos, nos encontramos ante un twin stick shooter con vista cenital al estilo Helldivers, Enter the Gungeon, o Dead Nation por ejemplo. Pero a diferencia de estos, el ritmo es menos frenético, y el componente de exploración tiene más peso. Si a eso le añadimos algunos puzles en momentos puntuales y pequeños toques roleros, tenemos suficiente variedad como para que la aventura no se nos haga repetitiva.

Comenzando con el combate, para defenderse nuestro protagonista cuenta principalmente con un arma de fabricación propia. Esta dispara una especie de rayo de energía que incluso podemos cargar para efectuar una mayor cantidad de daño. Pero no es lo único que tendremos durante la aventura para solventar nuestros enfrentamientos.

análisis de Clid the Snail
Morti nos proveerá del equipamiento necesario para nuestras misiones

Con el tiempo y dinero, podremos comprar nuevo armamento al erizo Morti en nuestra base. Además contaremos con suficiente variedad, pudiendo escoger entre una escopeta, un lanzallamas, granadas, torretas o minas, por ejemplo. En conjunto tenemos un arsenal bastante amplio.

Y a eso hemos de sumarle los distintos caparazones con los que cuenta Clid. Estos actúan a modo de habilidad definitiva, teniendo que recargarse según jugamos. Uno de ellos por ejemplo nos rodea de enormes fragmentos de hielo que dañan a los enemigos, otro libera descargas de energía, e incluso tenemos el que desata un torrente de misiles. Eso sí, para desbloquear estos deberemos encontrar antes frutos del Árbol de Ralar. Esto nos lleva al siguiente punto, la exploración.

análisis de Clid the Snail
Las distintas conchas nos salvarán la vida en más de una ocasión

Sacando los cuernos al sol

Pese a que el juego es en esencia lineal, los diferentes escenarios son medianamente amplios y con varios caminos y recovecos en los que buscar. Esto será realmente útil, ya que las localizaciones esconden jugosos secretos como las mencionadas semillas, cofres con dinero, o fragmentos que nos permitirán ampliar nuestra barra de vida. Vamos, que lo mejor es no dejar ningún rincón sin inspeccionar.

Además, su diseño artístico está muy inspirado, por lo que encontraremos muchos detalles dispersos por el mapa que nos cuentan parte del pasado del mundo. Tarjetas SD, compact Disc, móviles, cráneos de «Los Gigantes» (nombre con el que se conoce a los humanos)… Los escenarios están plagados de este tipo de elementos.

análisis de Clid the Snail
La cantidad de detalles del pasado son constantes

En cuanto a la jugabilidad, es quizá el punto donde más flojee Clid the Snail. Y es que tenemos una de cal y otra de arena. Por un lado, como buen twin stick shooter los tiroteos son bastante divertidos, obligándonos además a usar con sensatez nuestro variado arsenal si queremos sobrevivir. El problema radica en que en ocasiones la dificultad es un poco injusta.

Y es que pese al ya citado genial diseño artístico, en lo técnico es donde se notan las costuras del trabajo de Weird Beluga Studio. Los escenarios son bastante grisáceos, lo que en ocasiones hace que tardemos en ver de dónde vienen los enemigos. Además, cuando estos se encuentran en terreno elevado, no podemos dispararles, mientras que ellos a nosotros sí. Pero sin duda, lo peor de todo lo encontramos en los enfrentamientos contra los distintos jefes.

análisis de Clid the Snail
Los jefes ofrecen una de cal y otra de arena

Su dificultad se eleva bastante en relación al resto del juego, lo cual no es necesariamente malo. El problema es que en algunos casos, al morir luchando contra ellos, puede que nos toque repetir alguna parte del escenario antes de volver a hacerles frente. Además, algunos cuentan con más de una fase de combate, por lo que también habremos de volver a superarla. Por ello estos momentos pueden resultar algo tediosos.

Gráficos y sonido

Otro punto algo negativo del apartado técnico, es que la tasa de refresco sufre en más de una ocasión de bajones puntuales. No es algo que estropee la experiencia, pero no siendo especialmente un portento en lo gráfico, y habiéndolo jugado en una PlayStation 5, su rendimiento debería ser mejor, aún sin tener versión específica para la nueva consola de Sony.

Por otra parte, su apartado sonoro también tiene luces y sombras. Las melodías rockeras con geniales riffs de guitarra dan paso a otras más insípidas y sosas, que pasan sin pena ni gloria. Como dato curioso, el idioma del juego es inventado para la ocasión, con el trabajo extra que eso conlleva. Por suerte, los textos se encuentran en perfecto castellano, lo que nos permite disfrutar con las -en ocasiones- divertidas charlas que Clid tiene con Belu y el resto de personajes.

Los escenarios tienen un diseño interesante, aunque en lo técnico no están tan trabajados

Conclusiones

En conclusión, Weird Beluga Studio ha conseguido un título que mezcla con bastante acierto combate, puzles, rol y exploración. No destaca en ninguno de estos puntos, pero consigue que la aventura sea variada. Su diseño artístico está muy inspirado, mostrando en las ruinas del viejo mundo multitud de elementos de nuestra cultura.

Lo malo es que en lo técnico se nota que el juego necesitaba un poco más de tiempo en el horno. Bajones de frames y escenarios algo borrosos debido a sus tonos grises, que parecen hechos a propósito para ocultar sus defectos.

Con todo, estamos ante una aventura que merece la pena ser jugada. Y más a su ajustado precio de 19’99 euros que tiene en la PS Store. A sacar los cuernos al sol se ha dicho.

Allons-y!

Análisis de Clid the Snail para PlayStation 4 y 5 – Caracol de armas tomar
Conclusiones
Un título divertido y a tener en cuenta, pero que necesitaba un poco más de cocción. Pese a contar con bastante variedad gracias a mezclar con criterio combate, exploración, puzles y algo de rol, no sobresale en ninguna de estos campos. Aún así, los fans del género encontraran un juego muy entretenido y que con más trabajo, puede sentar las bases de una nueva saga.
Nos gusta
Clid es muy carismático para ser un caracol
Su diseño artístico es genial
La mezcla de combate, exploración, rol y puzles, le da suficiente variedad
A mejorar
Dificultad injusta en algunas ocasiones
Algunos bajones en la tasa de refresco, aunque no estropean la experiencia
7
Saca los cuernos al sol
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