Poco más de un año después de la salida al mercado de Lollipop Chainsaw y a pesar de que el juego de la animadora “matazombis” no tuvo la acogida esperada, Goichi Suda (Suda 51 para los amigos) y su estudio Grasshopper Manufacture vuelven a la carga con una nueva propuesta para PlayStation 3 y Xbox 360 que saldrá a la venta el día 30 de agosto: Killer is Dead.
Independientemente de que sus juegos te gusten más o menos, hay que reconocer que Suda 51 es un personaje de los que casi no quedan en esta industria. En un mercado que antepone constantemente la comercialidad a la creatividad, el amigo Suda se mantiene firme a sus convicciones y a su “peculiar” forma de entender los videojuegos. Con un apartado visual y artístico que los hace fácilmente reconocibles, en los trabajos de Suda 51 observamos siempre como temas recurrentes la violencia (con un importante toque gore), el sentido del humor, la sexualidad y un cierto aire surrealista. En este sentido, Killer is Dead no sólo es fiel a esta filosofía, sino que podríamos considerarlo como la culminación de este estilo tan personal e irreverente que rompe con todo lo establecido.
Killer is Dead vuelve a la temática de asesinos que ya vimos en Killer 7 y en la serie No More Heroes para ponernos esta vez en la piel de Mondo Zappa, ejecutor frío y sin escrúpulos en horario laboral y todo un ligón y mujeriego entre misión y misión. Mondo, que no recuerda casi nada de su pasado, entra a trabajar en una extraña agencia gubernamental que se dedica a exterminar asesinos. Armado con una enorme katana llamada Gekkou y su brazo cibernético Mondo viajará por todo el planeta (e incluso fuera de él) para ejecutar a la pandilla de monstruos y criminales más frikis que os podáis imaginar (algo muy en la línea de Suda 51). Para realizar su “trabajo”, Mondo contará con la inestimable ayuda de tres compañeras: Mika, jovenzuela dulce y alocada que aporta el tono humorístico y que será la encargada de reanimarlo cuando caiga abatido con un peculiar masaje cardiaco; Scarlett, enfermera que se ocupará de rellenar nuestra reserva de sangre para realizar ataques especiales; y Vivienne, una rubia de curvas peligrosas que de vez en cuando nos echará una mano (bueno, más bien 16) montada en su moto.
Lo primero que llama la atención de Killer is Dead es su original apartado visual marca de la casa. Suda 51 vuelve a utilizar la técnica del cel shading pero combinada con unas texturas y un colorido que recuerdan a importantes iconos de la cultura pop de los 70-80 (Tron) así como al manga y anime de aquellas décadas (Cobra o las obras de samuráis de Hiroshi Hirata). El resultado es una estética rompedora y única que da al título una personalidad arrolladora.
Muy bien, pero ¿qué es Killer is Dead a parte de una historia de asesinos, chicas de buen ver ligeras de ropa y un estilo gráfico peculiar? Pues, en el fondo, Killer is Dead es un Hack´n Slash de corte bastante tradicional. Resulta curioso observar cómo a pesar de tener un estilo artístico tan transgresor y original, jugablemente Killer is Dead resulta un título bastante clásico. Utilizaremos la katana como arma principal y la ametralladora integrada en el brazo cibernético para acabar con enemigos lejanos o voladores. Disponemos también de movimientos de evasión, de bloqueo de ataques y de ruptura de la guardia de los enemigos. Conforme acabemos con los rivales, estos nos irán dando puntos que podremos utilizar para aprender nuevos combos y habilidades o aumentar la potencia del brazo mecánico. Nuestra katana absorberá también la sangre de los enemigos caídos para ir rellenando un medidor que nos permitirá realizar un espectacular ataque llamado Adrenaline Burst que acabará de un solo tajo con cualquiera que se ponga por delante.
Para aportar algo de variedad, a parte de las misiones de la trama principal se han incluido una serie de misiones secundarias. Algunas consistirán únicamente en llegar de un punto A hasta B cumpliendo unos requisitos, pero las que realmente resultarán chocantes serán las misiones de Gigoló. Este modo consiste en un minijuego de ligoteo muy a la japonesa en el que el objetivo final será llevarse a la cama al bellezón de turno. En primer lugar, tendremos que reunir el valor suficiente para declararnos a base de echar miraditas furtivas a la chica (y a sus partes íntimas…) para después “entrar a matar” entregándole uno o varios regalos que podremos comprar con el dinero que ganemos realizando misiones. A pesar de lo bizarro que suena todo, estos minijuegos tienen bastante importancia ya que si tenemos éxito con las chicas, obtendremos armas y objetos fundamentales para la aventura.
En fin, está claro que Killer is Dead no va a ser en absoluto un juego convencional. Esperemos que sea el título que reconcilie definitivamente a Suda 51 con el gran público. Sin embargo, su orientación excesiva hacia el gusto japonés, su duración, la aparente falta de profundidad del sistema de combate y la ausencia de modo online… nos llevan pensar que se convertirá de nuevo en un título imprescindible para los fans de Grasshopper Manufacture pero que no será una propuesta que consiga atraer a las masas. A partir del 30 de agosto saldremos de dudas.
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