He aquí un triste ejemplo de cómo una partidilla al League of Legends puede devenir en un auténtico dramón, digno de los mejores -y por mejores quiero decir peores- telefilmes de Antena 3 los sábados por la tarde. Os lo voy a contar a modo de sinopsis chunga, que mola más y le da ese aire Ana rosa que tanto nos gusta en GuiltyBit.
Cuando el joven tejano Justin Carter tuvo ese enfrentamiento verbal durante una partida de LoL, jamás pensó que meses después terminaría dando con sus huesos en una fría prisión. Quizás fue la edad, quizás se le calentó la boca, o quizás sea porque se llama Justin, y eso ya es una cruz para toda la vida, pero el muchacho, lejos de templar los ánimos, prosiguió la discusión por Facebook, y cuando le dijeron que estaba como una chota, respondió irónicamente que si, y que iba a ir a un colegio a cargárselos a todos, y ya de paso, a comerse sus corazones.

En la América profunda los diccionarios tienen borrada la palabra ironía, así que esas declaraciones fueron tomadas como una amenaza real -allí tampoco se pueden andar con tonterías en ese sentido- y el pobre chaval está en la cárcel, donde se enfrenta a una condena de ocho añazos.
Esta noticia nos empuja a reflexionar sobre dos puntos:
- ¿Qué pasa con los norteamericanos?
- ¿Se pica la gente TANTO en el multijugador?
La familia de este pobre insensato ha abierto una petición de absolución en Change.org, por si tanto sinsentido os ha dado pena y queréis echarle una mano. Por cierto, si no sabes comportarte videojugando, mejor dedícate al trompo…
Vía Gamespot