El primer juego de Fourattic llega en primavera de 2017, así que aquí tenéis nuestras impresiones de Crossing Souls.
Crossing Souls salió a la luz con un Kickstarter bastante exitoso y una propuesta original y atractiva. Desde entonces, gracias a eso y a Devolver Digital, ha ido acumulando bastante notoriedad. Y casi sin hacer enterarnos, ¡pum!, resulta que sale en primavera de 2017. Con una fecha tan cercana hemos secuestrado a un par de miembros de Fourattic para que nos dejen probarlo y así traeros unas impresiones de Crossing Souls.
La historia tiene lugar en verano, en un pequeño pueblo de California. Allí, una pandilla de niños se topa en una de sus aventuras con un cadáver que esconde una piedra extraña entre las manos. Nadie parece saber qué es, pero Math, uno de los chicos del grupo, es un científico en miniatura. Rápidamente, en el laboratorio de su taller, idea un aparato que permite extraer el poder de esa piedra y usarlo. Sin saber muy bien cómo, los cinco niños acaban envueltos en una trama junto al Gobierno, los militares y un cierto toque sobrenatural. La típica aventura de verano que tiene cualquier niño, vamos.
La demo que pude probar yo, y cuyo gameplay completo podéis encontrar en este mismo artículo, se corresponde justamente con los primeros minutos del juego. Desde que la pandilla de críos se empieza a reunir hasta que descubren, más o menos, qué es esa piedra y el poder que tiene: conectar la dimensión de los vivos y la de los muertos.
Puro color
Lo primero que llama la atención es el estilo que tiene el juego. Cuando se presentó el Kickstarter, precisamente el estilo era lo más representativo, pero es que lo han potenciado. Las animaciones tienen un toque VHS, tanto en las interferencias como en las manchas de color rosa, que rima mucho con la época en la que sucede el juego.
Y precisamente esas animaciones me han sorprendido. Han cambiado ligeramente con lo que mostraron en el Kickstarter. Algunos diseños de personajes han variado y, general, ha ganado más personalidad. Quizá son un poco cortas para todo lo que le podrían aportar al juego, pero entiendo que siendo un estudio pequeño no hayan tenido presupuesto para mucho más.
Pero no acaba ahí el tema del estilo. La gama cromática que usa se basa en los colores representativos de cada personaje. Combinándolos han creado todos los colores que usa el juego, de forma que todo mantiene una identidad y unas relaciones comunes. Quizá es algo que no se note de entrada, pero sí uso se fija se da cuenta de que todos los colores funcionan en armonía. Y aparte de eso, joder, es bonito de la hostia.
Plataformas, puzles, aventura
En lo puramente jugable, Crossing Souls también apunta a tener una armonía. A pesar de que cuenta con una vista isométrica ha logrado encajar a la perfección tres géneros diferentes: plataformas, puzles y aventura.
La parte de plataformeo está en que constantemente, mientras se avanza hay que ir superando obstáculos. Hay que saltar, trepar, agararse, lanzarse… Son muchas las posibilidades. Es parte de plataformas, además, se relaciona con la parte de los puzles. Cada personaje tiene una habilidad única, así que para ir avanzando por los escenarios hay que estar cambiando constantemente. En tercer lugar, hay aventura está en cómo se desarrolla la historia: siempre visitando nuevos lugares y siempre moviéndose.
Puede parecer un poco abstracto así contado, pero con el mando en las manos todo va cogiendo forma por sí solo. La estética ayuda que entre por los ojos, pero su diseño ayuda a que entre por las manos.
Crossing Souls es un juego, además, que está bien escrito. Toma muchas referencias de jerga de los años 80, al menos en la versión en español. No tengo muy claro si para alguien que viviera en esa década le sonará o parecerá que es el señor Burns intentando hacerse pasar por Jimbo. Pero yo al menos no leí nada que me sacar del ensimismamiento de la historia.
Solo he jugado a la introducción, así que no sé cómo se habrán planteado niveles más avanzados en diseño y narrativa. Si mantiene el nivel, es posible que se acabe convirtiendo en un pequeño éxito. Al menos esas han sido las impresiones de Crossing Souls que me han quedado.