Tal y como ya esperábamos desde el avance de la semana pasada, el Capítulo 42 de Dragon Ball Super le iba a dar un respiro a la historia principal con un poco de «medio relleno» y algo más de humor al asunto al enfrentar a Goku y Monaka por fin en combate.
Evidentemente esto no es posible de forma normal ya que Monaka es débil (se desmaya solo con ver peleas fuertes) por lo que hay que buscarse alguna treta. Y es aquí donde está la gracia del asunto. He de reconocer que, pese a esperarme bastante poco de este capítulo 42, me he reído bastante con las ocurrencias de los guionistas y me ha alegrado la vista la animación, que ha estado bastante bien.
La verdad es que este capítulo recuerda bastante a aquellos de antaño en los que Dragon Ball nos planteaba situaciones cachondas y divertidas, como cuando Gohan tiene que ocultar su identidad a Videl usando al Great Saiyaman, o, aunque fuese relleno, aquel capítulo en el que Goku y Piccolo tienen que aprender a conducir por miedo a Chi-Chi. No pasará a la historia por ser el mejor capítulo de Dragon Ball Super, pero a mi se me va a quedar grabada la imagen de Bills-Puar durante mucho, mucho tiempo.
Esta vez no voy a criticar la deriva del dios destructor Bills como en otras ocasiones porque este no es el momento para ello: este capítulo está hecho para hacernos reír. Y todos los personajes tiene su segundito de gloria. Bulma liándola, Vegeta y Piccolo en su faceta más dramática y con interpretación incluida, Bills con acarreando con su culpa y los pequeños Goten y Trunks urdiendo el plan maestro. Todo el capítulo es divertido sin tener situaciones demasiado forzadas ni caer en el ridículo excesivo.
Por ponerle una pequeña pega, sí que he echado en falta que, durante la pelea, Goku se transformase en Super Saiyan Blue, no por nada, sino por darle un poco de consistencia al asunto, ya que está peleando con Bills. Un Bills que está controlando mucho su poder, pero un poquito de color no estaría mal.
También he echado en falta algo de orgullo de Vegeta, ya que cuando Bills prohíbe que Goku se entere de lo de Monaka, lo hace para que Goku se haga más fuerte, dando por supuesto que Vegeta es, aunque por poco, inferior a él. Vegeta, ponte las pilas, que te vuelven a pisar.
Y, por cierto, lo que más me intriga de todo: la ausencia de Gohan. ¿Qué está haciendo? ¿Dónde anda? ¿Por qué ni si quiera se le ve en los capítulos? Es evidente que algo se está cociendo con el primogénito de Goku y esperamos que sea algo digno del guerrero que vimos, sobre todo, en la saga de Célula.
Yo tengo mucha fe en que, quién sabe, Gohan sea el próximo Super Saiyan Blue de Dragon Ball Super, y que nos devuelva la ilusión de verle en acción… y no desmayándose al intentarse convertir en Super Saiyan de nivel 2.
Por cierto, el próximo capítulo seguirá la misma tónica que éste, por lo que aún dejaremos la nueva saga para un poco más adelante, pero la aparición de Pan promete. Y mucho.